Capítulo 1

[-Título del capítulo-]

A pocas calles del Gremio de Aventureros, existe un viejo bar en donde la gran mayoría de los aventureros de la Ciudad de Costeller, acostumbran a reunirse para beber, jugar y apostar. Es un viejo bar el cual nunca cierra, está abierto día y noche a cualquier horaria. El ruido de los aventureros ebrios y los cantos de los parroquianos siempre se escuchan desde el interior del viejo bar.

Aparte de ser el lugar en donde la gran mayoría de aventureros vienen a gastar su dinero ganado de sus trabajos como aventureros, también suele ser el lugar de reunión de varios grupos de aventureros.

Y al igual que muchos otros grupos de mercenarios, mi grupo tomo la decisión de reunirnos a primera hora de la mañana en una de las mesas del fondo del bar con el fin de discutir sobre la situación actual de la ciudad y los próximos movimientos que haríamos. Se supone que esta era una reunión de suma importancia para el grupo, ya que de allí tomaríamos la decisión de como proseguir como grupo mercenario. De allí decidiríamos cuales serían nuestros siguientes pasos del grupo a tomar.

Pero inesperadamente…

Yo, ahora… me encuentro tirado en el frio suelo del baño, revolcándome del angustiante dolor en mi cabeza.

Mi cuerpo tiembla y se estremece mientras que sujeto con fuerza mi cabeza en un intento por soporto con todas mis fuerzas el terrible dolor por el que me encuentro sufriendo. No entiendo como sucedió esto, pero luego de haberme tomado dos o tres jarras de cerveza, me vi obligado a pedir tiempo a mis compañeros para venir al baño a toda prisa.

Desabroche mi viejo cinturón, y me disponía a descargar cuando un repentino dolor desgarrador surgió en mi cabeza. El dolor fue tan fuerte, que pegué un primer grito amortiguado y me sostuve con ambas manos mi cabeza. El dolor era tan escalofriante, que se sentía como si un clavo o una astilla de madera se encontrase incrustado dentro de mi cabeza, intentando salir hacia afuera.

Todo mi cuerpo de inmediato se vio sumergido en un sudor increíblemente frio a la vez que mis piernas temblaron y caí al suelo, revolcándome en el lugar y sosteniendo con todas mis fuerzas mi cabeza a la vez que, hice lo imposible para evitar gritar de manera desgarradora. Aprete con fuerza mis dientes y aguante.

Ahhhhh!!!! ¿¡¡Qué demonios…!!? ¿¡¡¡Qué demonios es esto!!?

Si bien me mantuve apretando mis dientes con todas mis fuerzas y no solté casi sonidos de dolor, en mis pensamientos, mis gritos se asemejaban a los aullidos desgarradores de un lobo torturado. Por segundos, incluso pensé que terminaría muriendo del desgarrador dolor.

… ¿Acaso aquí moriré? 

Fue la pregunta que surgió en mis pensamientos cuando comencé a notar que mi conciencia empezaba a flageaba entre la realidad e inconciencia, y mi vista cada vez, parecía volverse más borrosa y más atenuada como si estuviese por apagarse del todo.

Por suerte, al cabo de varios minutos el desgarganté dolor empezó a disminuir de intensidad y a desvanecerse por sí solo, dándome la oportunidad de dejar escapar un agotado respiró. Cuando el dolor finalmente se desvaneció, mi cuerpo perdió fuerzas y quedé tendido en el suelo por unos segundos, sin poder moverme.

Mi acelerada respiración y las palpitaciones alteradas de mi corazón también empezaron a regresar a la normalidad, y finalmente pude dejar escapar un suspiro de alivio. 

…Parece que no moriré todavía.

De todas formas…

“¿Qué diablos fue eso?” 

Toqué mi frente con mi mano desnuda para sentir mi temperatura, pero nada, mi temperatura parecía estable y sin anomalía extraña. Tampoco note nada extraño, ni fuera de lugar en mi cuerpo. No lo entiendo, entonces, ¿Qué diablos me sucedió? ¿Por qué fui atacado por este intenso dolor de cabeza? Nunca me sucedió algo así, por lo que me encuentro totalmente confundido. Decenas de dudas surgieron en mi cabeza, pero por mas que reflexionase, no logre encontrar una razón justificable para el extraño y muy doloroso suceso que me acababa de ocurrir.

Aunque por un segundo me pregunte si quizás la cerveza que tome pudo haber provocado esto, pero rápidamente descarte esa duda. Llevo tomando la misma cerveza desde que me convertí en mercenario y nunca me sucedió algo así.

Un envenenamiento tampoco lo veo posible, ya que no hay razón alguna para que me envenenasen.

¿Entonces, que demonios ocurrió? ¿Acaso estaré enfermo de alguna extraña enfermedad que no me di cuenta?

Con mi cuerpo aún tembloroso, me levante del suelo y me apoye con la pared del baño.

Mientras descanse allí por unos segundos, una repentina vos llamó a la puerta del baño.

“Oi~ Cliff, ¿estás bien?”

“S-sí, ya salgo,” Contesté a toda prisa.

Me acomodé un poco mi ropa para que no se notase que me había caído y abrí la puerta para salir del baño.

Entonces…

“Mou~ has tardado mucho que tuve que venir a buscarte, ¿sabes? Incluso Ruby y los demás pensaron que quizás habías tenido algún accidente que no volvías.”

“Lo siento, tuve un leve mareo…” Respondí con ligera vergüenza y tartamudeo en mi tono de voz. Me rasqué un poco mi mejilla y desvié ligeramente mi vista hacia un costado. No puedo evitarlo, ¿sabes? Me pongo nervioso enfrente de ella.

Con un hermoso cabello claro y unos ojos grande de color avellana, afuera se encontraba una linda chica de aparentemente unos 16 a 18 años que estaba esperándome. Ella vestía al igual que la gran mayoría de mercenarios, un vestido algo grisáceo con unas rodilleras en los brazos y piernas, más un chándal y una pechera de metal como protector. Su nombre es Mio y debido a que su complexión es delgada y bajita, siempre tengo que inclinar ligeramente mi cabeza hacia abajo para poder verla.

Y por cierto…. ella también es la chica que me gusta.

Mirando mi expresión algo nerviosa, los labios de Mio se doblaron hacia arriba y formaron una traviesa sonrisa mientras que, de manera algo molesta, ella me guiño un ojo y me preguntó.

“¿Qué sucede, Cliff-kun? ¿Acaso estas nervioso al finalmente darte cuenta de lo linda y bella que soy~ fufu?”

“¡No es eso!” Contesté a toda prisa, pero al poco segundo me di cuenta de mi error y de inmediato quise remediarlo. “N-no, no me refería a eso… simplemente yo, yo…”

Ahh!!! ¡Soy patético, maldición!

“¡Lo que quise decir es que…! ¡Es que! ¡Es que todavía estoy algo confundido debido a la caída de recién!”

“¿Ah? ¿Te caíste en el baño?” Mio se mostró sorprendida por lo que dije, y parpadeo sus lindo ojos con sorpresa mientras me pregunto.

… ¡Otra vez me volví a equivocar! ¡Demonios!

Quiero cavar un pozo y enterrarme allí.

Habiéndome equivocado dos veces, sentí mi rostro arder de la vergüenza y desesperado, forcé la mejor sonrisa que pude y esquivé la pregunta.

“¡No le demos importancia a eso!” A toda prisa puse mis dos manos en los hombros de Mio, y comencé a empujarla para regresar con el resto del grupo. “Vamos, vamos, ¡no perdamos el tiempo aquí y regresemos con los demás!”

“¡Ah, espera! ¡No me has respondido!”

“¡Eso no importa ya, los demás esperan!”


Impulsada por mí, ambos cruzamos por el centro del bar que se encontraba repleto de cantos y ruidos por todos lados. El bar como costumbre, está bastante lleno, y los ebrios mercenarios no se contienen en lo más mínimo al charlar en voz alta o reírse a todo pulmón. Si bien es bastante ruidoso, y puede llegar a ser toda una molestia para las casas vecinas, no se puede negar que este bar siempre se encuentra en un ambiente acalorado y muy animado.

Tras cruzar varas mesas llenas de mercenarios borrachos y charlatanes. Logramos llegar al fondo del bar, en donde se encuentra una última mesa de madera vieja con varias sillas alrededor y todas ocupadas por nuestros compañeros.

“Oh, así que finalmente estas de regreso, Cliff.” Quien nos saludó con una alegre sonrisa fue el entusiasta líder de nuestro equipo llamado Luther-san. Un hombre de bello rostro claro que siempre lleva una deslumbrante y entusiasta sonrisa en sus labios, mostrando sus blancos dientes como ningún otro. Cabello castaño peinado hacia atrás, más un cuerpo alto, atlético y vistiendo una pulida y resplandeciente armadura plateada de soldado, sin duda, nuestro líder es un hombre increíblemente apuesto que siempre está rodeado con un aire de confianza y valentía. Con solo verlo, ya puedo decir que debe ser muy popular entre las señoritas de la ciudad.

“Como te tardaste tanto en el baño, incluso creímos que te pudo haber sucedido algo,” Comentó Luther mientras se rio y le dio otro gran sorbo al tarro de cerveza que tenía al costado.

“Disculpen por la tardanza,” Me disculpe ante mis compañeros haciendo una leve reverencia corta en señal de disculpa, ya que como mencione al principio, por culpa mía y de mi vejiga, todos tuvieron que detener la reunión y esperar a que yo regresase del baño.

Me apresuré a tomar mi asiento y Mio también regreso a su asiento.

Finalmente, todos estábamos nuevamente en la mesa y la reunión ahora podía continuar en donde se había quedado.

“Bien, ya que estamos todos nuevamente en la mesa, continuemos,” Luther se acomodó apoyando sus codos sobre la mesa y nos miró a todos por unos segundos con una expresión seria para finalmente continuar hablando.

“Como ya ustedes sabrán, actualmente la ciudad de Costeller se encuentra en un ligero aprieto el cual no solo involucra al Gremio de Mercenario, sino que también nos afecta directamente a nosotros.” Dijo Luther mientras frunció el entrecejo y agrego; “Según lo que he escuchado desde varios empleados del gremio, parece ser que la noticia es cierta.”

Cuando el líder comento eso, pude notar como el ambiente en la mesa se volvió algo pesado y tenso. Mirando a mi izquierda, pude ver a una chica de cabello rojizo como el fuego que se encontraba recostada levemente sobre su silla con una de sus piernas encima de la mesa. Su nombre es Ruby, y podríamos decir que ella es la mejor luchadora a mano libre del grupo.

Ni bien Ruby escucho lo que Luther dijo, ella hablo;

“Así que esa familia lo ha logrado, eh,” Comentó Ruby mientras bajo sus pies, y se acomodo en su asiento antes de preguntar:

“Entonces, líder-san, ¿Cuánto tiempo crees que tenemos hasta que el problema gordo legue a la ciudad?”

“Según mis estimaciones,” Luther se froto la barbilla y luego, con una sonrisa algo amarga e impotente, añadió. “… Entre una a dos semanas nos queda de tiempo antes de que las bestias mutadas sean totalmente eliminadas de la región.”

“… Ya veo.”

Todos dejaron escapar un suspiro, y se echaron en sus asientos.

“Maldición, y pensar que habíamos estado haciendo un buen dinero estos últimos meses, pero ahora con las bestias mutadas totalmente eliminadas, nos quedamos en bancarrota.”

“Vamos, Ruby-chan, no todo es tan malo. Al menos, ya no veremos a esas horribles bestias atacando las murallas, ¿cierto, Cliff?” Mio se rio un poco y se acercó por detrás de Ruby para envolverla en un cariñoso abrazo sorpresa que demostraba la intima amistad de las dos chicas. “Fufufu, con las bestias mutadas extintas de los alrededores de la ciudad, al fin tendré tiempo para divertirme con Ruby-chan.”

“Ahh!! ¡Mio, fíjate donde tocas!” Protesto Ruby mientras se levantó de un salto y escapo del agarre de Mio para esconderse justo detrás de mi silla.

Mio que vio a la miedosa Ruby, se lamio los labios y dejo escapar una malvada risa mientras la miraba del mismo modo que un depredador miraría a una presa. 

Viento el jugueteo de las dos chicas y lo cercana que son como amigas, no pude evitar dejar escapar un suspiro y dirigí mi mirada hacia mi derecha en busca de ayuda.

A mi derecha, se encontraba la miembro más callada del grupo.

Lisbelia Stella.

Una maga elemental de cabello azulado y ojos claro. Ella es el tipo de chica silenciosa y poco conversativa, que en medio de una discusión se hace a un lado y solo mira como los demás pelean. Según tengo entendido, Stella es un año mayor que yo, y tiene un cuerpo delgado y alto, vistiendo una túnica vieja y larga, acompañado de varios bolsillos largos y un sombrero emplumado con un bastón mágico en su mano derecha.

Al notar mi mirada, Stella simplemente se sentó un poco más recto en su asiento e ignoro por completo mi pedido de ayuda.

Pensándolo bien, tratándose de Stella, era de esperar que evitaría meterse en asuntos problemáticos.

Con una expresión triste por ser ignorado por Stella, dirigí mi mirada en busca de ayuda hacia el ultimo miembro de nuestro equipo que me falto presentar.

Sentado justo al lado del líder y de Stella, se encuentra nuestro miembro más llamativo de todos.

Su nombre es Arnold.

Él es el apodado ‘tanque o escudo’ de nuestro grupo, y con una edad rondando entre los 18 a 20 años, Arnold posee una contextura increíblemente alta, superando incluso mi altura y la del líder. Pero la extrañeza de Arnold no es únicamente su altura, sino que el punto más destacado a primera vista de Arnold es su cuerpo increíblemente musculoso y su rostro endurecido que fácilmente es capaz de intimidar a cualquier aventurero que no lo conociese.

Con sus fornidos brazos cruzados, Arnold noto mi mirada de socorro y al mirar hacia atrás de mí, a las dos chicas que parecen haber empezado a pelearse justo por encima mío, él me mostro una feroz sonrisa y me levanto un pulgar arriba.

Deje escapar un agotado suspiro.

Mio y Ruby estuvieron luchando por un rato, conmigo estando en medio de las dos y teniendo que aguantar sus empujones y estirones. 

“Fufufu, Ruby-chan, déjate abrazar~” 

“¡Me niego!”

“Vamos, Ruby-chan, solo será unos momentos. Deja de utilizar a Cliff-kun como escudo y déjame abrazarte de una vez, somos amigas de la infancia, ¿cierto?”

“¡Si, pero igual me niego!”

Mientras las dos chicas parecían competir entre perseguir y escapar, yo que pude sentir los empujes y tirones entre las dos, también sentí claramente como el cuerpo de las dos chicas de vez en cuando se apretaban contra mis brazos o hombros. 

Ser utilizado como escudo sin duda es algo molesto, pero… no es del todo tan malo.

… Oh, la piel de Mio es increíblemente suave, y la de Ruby también, aunque está claro que los pechos de Ruby son más pequeños que lo de Mio.

Sintiendo los dos frutos presionarse contra mi lado izquierdo y derecho, un leve rastro de timidez volvió a surgir en mí y incline mi cabeza hacia abajo en un intento de disimular que no soy consciente de la placentera situación. Aunque claro, pude notar a mi derecha el leve fruncimiento de ceño entre las cejas de Stella al mirarnos.

“…Pervertido.”

¿Eh? ¿Me pareció escuchar algo…?

Luego de que Mio y Ruby dejasen de perseguirse, ambas regresaron a sus respectivos asientos. Aunque Ruby se sentó algo malhumorada, inflando las mejillas, ella movió su asiento para alejarse de Mio y se acercó más hacia mí. De alguna manera, me parece como si Ruby tuviese una extraña alta confianza en mí más que en Mio.

Habiéndose calmado las cosas, déjenme explicarles un poco la situación actual.

Integrado por seis miembros, somos un equipo mercenario apodado como —Los Lobos Salvajes— que operamos en la Ciudad de Costeller. Como nuestro equipo no tiene muchos años desde su formación inicial, podríamos decir que no somos casi conocidos y aun nos encontramos en un rango de baja categoría en el gremio.

Nuestra principal labor como equipo mercenario, es la caza y eliminación de las bestias mutadas que suelen atacar las murallas de la ciudad o los alrededores. Principalmente, solemos ser contratados por comerciantes para proteger las caravanas comerciantes de las bestias, y asegurarnos de que todas logren llegar sanas y salvas a la ciudad vecina, la Ciudad de Carmosa al oeste.

Este tipo de trabajo fue siempre nuestra principal fuente de dinero, y nos manteníamos en base a los trabajos y solicitudes que el gremio de mercenarios nos enviaba. Pero últimamente, la situación se ha vuelto algo complicada debido a la poca aparición de bestias mutadas en los alrededores.

Al principio no encendíamos muy bien que sucedía, ¿Por qué las bestias mutadas de repente empezaron a disminuir? ¿Qué está sucediendo?

Tras recopilar información por la ciudad, nos enteramos de una noticia que no se sabía a ciencia cierta si es verdad o puro rumor inventado.

La noticia era la siguiente.

Tras una serie de ataques de bestias mutadas en la vecina Ciudad de Carmosa en donde hubo varias bajas civiles y reclamos por parte de los comerciantes que dudaban de la capacidad de los soldados de la ciudad, la actual gran familia noble que maneja la ciudad dio una orden a los soldados de comenzar a eliminar y a limpiar todas las bestias mutadas en los alrededores de Carmosa.

La movilización de los soldados se llevó a cabo, y rápidamente las bestias mutadas empezaron a ser eliminadas.

A primera vista, esto no parece ser un problema en lo más mínimo. Que se logre eliminar a las bestias mutadas seria sin duda, una muy buena noticia de no ser porque… las bestias mutadas para llegar a la Ciudad de Costeller, primero tienen que cruzar los bosques de Carmosa.

Si las bestias son eliminadas ni bien ingresan a los territorios de Carmosa, eso significa que también aquí, en Costeller, las bestias no tardaran en desaparecer totalmente, dejándonos a todos los mercenarios sin trabajo.

A los mercenarios con gran renombre y fama, todavía pueden conseguir trabajo por parte de la alta nobleza o ricos que los contratan, pero para un pequeño equipo de baja categoría como lo somos nosotros, la situación se vuelve algo complicada.

Dejando el tarro de cerveza vacío sobre la mesa, nuestro líder-san, Luther, se levantó de su asiento y anuncio:

“Pero no crean que los llame a todos aquí simplemente para darles esta mala noticia,” Dijo mientras introdujo su mano en su bolsillo izquierdo y parecía agarrar algo. Por unos segundos, noté en la expresión del líder una ligera duda, pero al final, sacudió la cabeza y saco desde su bolsillo una nota de papel arrugado. 

Luther lanzo el papel arrugado sobre la mesa, y nos dijo.

“Tengo un plan.”

Todos en la mesa, miramos al papel arrugado lanzado en medio de la mesa, y luego miramos al líder que levanto ligeramente la mirada hacia nuestros rostros.

“¿Un plan?” Pregunté.

“Si, tengo un plan, pero… podríamos decir que no será fácil, es bastante peligroso y no sé si ustedes aceptaran. Pero al igual que es peligroso, también vendrá con suficientes ganancias como para al menos tener suficiente dinero durante unos diez meses. Entonces… ¿me escucharían?”

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