<TUTORIAL QUEST>
PRÓLOGO
El eco de mi respiración agitada retumbaba en la oscuridad.
La adrenalina seguía bombeando en mi cuerpo, aunque mis piernas temblaban y mis manos flaqueaban, manchadas de rojo. Los lentes redondos me resbalaban por el sudor, y apenas me atrevía a volver a parpadear.
"…Es imposible —susurré, con la voz temblorosa."
La saliva se me enfrió en la boca. Un miedo irracional, más profundo que cualquier videojuego de terror que hubiera jugado, recorría mi espalda como un calambre. Mi mente, educada en lógica y ficción, no encontraba forma de procesarlo.
¿Esto es un sueño?
¿Todavía no desperté?
¿Me golpeé tan fuerte la cabeza que estoy alucinando?
El sudor frío empapaba mi camiseta, demasiado delgada para ese lugar, mientras me obligaba a mirar mis manos.
Estaban cubiertas de sangre. Roja, fresca, aún tibia.
Me estremecí.
A mis pies, en medio de un charco espeso, yacía algo que no debería existir.
Un murciélago monstruoso.
Medía lo mismo que yo —y eso que soy alto—, pero lo peor no era su tamaño, sino su forma: colmillos largos y afilados, garras como cuchillas, pelaje cobrizo cubierto de púas, y unas alas que parecían de cuero podrido.
Una escoba rota —¿la había encontrado en el aula?— sobresalía de su pecho, astillada como una estaca improvisada.
La sangre seguía brotando a borbotones.
El rastro manchado en el suelo mostraba los últimos espasmos de la criatura al arrastrarse inútilmente.
Yo… lo hice.
Yo, Quinn Lin.
Friki de clase alta, experto en cultura pop, siempre el chico callado del fondo, con los lentes empañados y la cabeza llena de ciencia ficción.
Maté a esa cosa.
Sobreviví.
Pero eso no era lo más aterrador.
Lo verdaderamente escalofriante era que esa criatura… no debería existir.
No en el mundo real.
Hace apenas unos minutos estaba en la escuela.
Ahora…
"¿Dónde diablos estoy?"
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