Capítulo 01
¡rápido! ¡traigan a un médico, un rayo acaba de golpear a
Yuki!
¡Yuki! ¡Yuki, resiste!
Podía escuchar gritos y llantos a su alrededor. Yuki no entendía
que había sucedido, su visión estaba borrosa, sentía que la lagrimas corrían
por sus mejillas. Su cuerpo estaba caliente, muy caliente, sentía como si la
hubieran arrojado al fuego vivo. El olor a tela y carne quemada inundaba el
lugar.
¿Qué me ha sucedido?
¿Dónde estoy?
Se pregunto Yuki. El dolor que recorría todo su cuerpo
era insoportable, quería llorar, pero su boca estaba seca y el llanto que debería
salir simplemente no salía. Sus huesos parecían que se podrían partir al más mínimo
movimiento, y una vibración electrificante retumbaba en lo profundo de su
interior.
Escucho pasos apresurados que se movían alrededor de su
entorno.
“¡Resiste, Yuki! ¡Los médicos ya están aquí!”
“¡Un auto a atropellado a esa chica, necesitamos ayuda
urgente!”
“¡Dios mío, se esta desangrando! ¿Dónde diablos esta la
ambulancia!”
¿eh? ¿Qué es eso?
La conciencia de Yuki flotaba entre la conciencia e
inconciencia, pero incluso en ese estado, de alguna forma, yuki sentía que
estaba viendo dos situaciones similares. En ambas, ella estaba muriéndose. En
una, su cuerpo estaba tirado en medio del salón de atención rodeada de sus
hermanas del burdel, todas llorando por ella mientras la matrona gritaba por
los médicos, y un hombre delgado y pecoso con rostro aterrado se arrastraba
hacia atrás para ser ayudado por otras damas.
La otra escena la mostraba a ella tirada sobre un
asfalto, desangrándose mientras la gente la rodeaba y algunos llamaban a la
ambulancia con urgencia, pero otros le tomaban foto o videos mientras se moría.
El auto que la había atropellado estaba detenido y varios hombres mantenían preso
en el suelo a un tipo gordo completamente ebrio que gritaba y maldecía.
En ambas situaciones, Yuki estaba muriendo.
Pero… ¿Por qué hay dos yukis?
¿Qué era todo esto?
Mientras vislumbraba ambas situaciones, Yuki sentía que
una oleada de recuerdos comenzaba a ingresar en su interior, sumergiéndose entre
sus propios recuerdos y entremezclándose, generando un gran caos interno.
Recuerdos de dos vidas distintas que estaban intentando sobrescribirse la una
sobre la otra, para al final, crear una fusión de doble capa. La capa superior
mostraba a la yuki de la época moderna. La inferior a la yuki del burdel. Ambas
se mezclaron para dar forma, a una yuki que a duras penas abría sus borrosos
ojos mientras los médicos con rostros sudorosos le aplicaban ungüento para las
quemaduras en el rostro.
“¡Mantente consciente, Yuki! ¡No te duermas!” gritaba el
doctor, “¡Tráiganme más hielo y paños!”
Comentarios
Publicar un comentario