Capítulo 01


“¿¡Donde diablos se metió ese enano!?”

“¡Maldición, estoy empapado en Coca-Cola! ¡Me siento todo pegajoso!”

“Busquemos por los alrededores, no debe haber ido muy lejos.”

En el interior de un casillero en la enfermería, Quin Lin contuvo la respiración con sus latidos acelerado mientras escucho el sonido del pasillo escolar. Cuando el sonido de los matones se fue alejando hasta ya no escuchar nada, Quin dejo escapar un suspiro de alivio mientras sus piernas se aligeraron y perdieron fuerzas.

…Al fin se han ido.

Tuve suerte.

Jajaja

Soltó una risa para aliviar sus nervios y con extremo cuidado, casi como si fuese un siervo observado, Quin salió del casillero y asomando su cabeza mientras ajusto sus anteojos de vidrio circulares, empujándolo hacia arriba. 

Sus vidrios ligeramente empañados se alinearon perfectamente con sus ojos, dejando escapar un leve brillo reflejante del sol entrante.

Escudriño el entorno, de derecha a izquierda. Antes, en medio de su huida desesperada Quinn no se había percatado de donde estaba, simplemente entro en un salón y se lanzo de cabeza a un casillero para no ser encontrado. Pero ahora que tenia tiempo para analizar mejor, observo un par de camas individuales cubiertas por sábanas blancas, suministros médicos ordenados en un estante bajo llave, una bata de enfermero, tijeras, libretas, y un entorno tranquilo y bien iluminado, con briza fresca entrando por la ventana abierta y con las corinas meciéndose suavemente.

Así es, en su huida, termino metiéndose en la enfermería escolar.

Algo asustado, Quinn miro al escritorio de la enfermería, y suspiro aliviado de que la maestra encargada no estuviera presente. Una taza de café a medio terminar estaba sobre el escritorio, así que intuyo que probablemente salió a comprar o quizás a fumar. 

De igual modo, fue un alivio que no estuviera.

¿pero como es que termino en esta situación?

Quinn solo podía maldecirse a si mismo por ser un idiota.

¿Acaso eres idiota, Quinn? 

¿Por qué te metes tu solo en este lio?

Quinn volvía del receso escolar hace unos minutos atrás, cuando escucho ruidos de la parte trasera del colegio. Fue a observar, y se topo con un grupo de matones escolares de segundo año, acorralando a un gordito con cara de miedoso. Le estaban haciendo bullying. 

¿Qué hago?

¿Debería correr a avisar a los maestros? ¿O simplemente hacer como si no viese nada?

El gordito fue golpeado, y en el piso parecía al borde de las lágrimas.

Quinn apretó los puños, y se dio vuelta para marcharse.

Pero algo en su subconsciente lo retenía, no podía dar el siguiente paso. Escucho detrás las burlas y risas de esos desgraciados, y no podía dejarlo solo. No podía abandonar a ese compañero, pese a nunca haberlo visto. 

¿Pero que podía hacer él?

Pelear nunca fue su fuerte, de hecho, era patético peleando.

Y si iba a buscar a los profesores, probablemente para cuando lleguen, ya todo habría terminado.

Entonces… ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer?

Quinn apretó los dientes mientras bajo su mirada, y allí en su línea de visión, vio su mano derecha, o mejor dicho, la Coca-Cola que acababa de comprar en la tienda de la escuela y que venia tomando. Luego recordó las palabras que su hermana, oficial de policía, le había dicho una vez.

“Escucha Quinn, la policía tendrá muchos defectos, peroaaaqa aaa

“¿Has entendido, Quin? Respóndeme con un ¡afirmativo oficial!”

“Sisi, también quiero cenar Pizza hoy,” Quinn jugando videojuegos en short, con sus piernas sobre la mesa, respondió perezoso, casi sin prestar atención.

Aunque bueno, curiosamente, aquel recuerdo ahora volvió a Quinn.

Alzo su mirada, y vio el barandal del techo de la escuela. La azotea, y deslizando su mirada hacia abajo, vio que los brabucones estaban justo debajo.

“…”

Lo siguiente que sucedió, fue que Quinn hizo una carrera corta para subir a la azotea, asomo su mirada para ver a los brabucones. Ninguno se percato de su presencia. Y tampoco se habían alejado.

¡Bien, ahora empecemos!

“¡Jajaja, mira a este gordito Tomas, vamos, cerdito, ahora gatea como el cerdito que eres!”

“Mira toda esta porquería Otaku” uno de los brabucones pateo varias figuritas de anime que estaban en la mochila del gordito, “Puag, me da escalofríos de solo verlo.”

El brabucón pateo la mochila, y luego cuando vio a una figura de una maga de anime, con vestido rojo, sombrero y un marque en el ojo saludándole con la mirada, el brabucón frunció el ceño, luego se rio y extendió su pie para aplastar la figura.

Justo cuando su pie estaba por presionar, sintió liquido en su cabello.

“¿Ah? ¿Qué es esto?”

Liquido negro comenzó a chorrear por todo su cabello.

El liquido toco sus labios y sintió el familiar gusto.

“¿Coca-Cola?”

“¿¡Oye, tu, que mierda haces allí arriba!?”

Uno de los brabucones grito apuntando hacia arriba.

El brabucón alzo su mirada y allí arriba vio a un nerd cuatro ojos.

En su mano estaba la botella de Coca-Cola vacía.

“Ese nerd… ¿¡me tiro Coca-Cola encima!?”

Su rostro se volvió rojo de la ira.

Arriba, Quinn al ser el centro apuñalados por las miradas de “estas muerto” de los brabucones, tembló de pies a cabeza, el miedo lo invadió, pero de inmediato una arrogancia, una valentía surgió en base a estar allí arriba, y aquellos abajo. Aunque saltasen no lo iban a alcanzar.

“¡Me-métanse con alguien de su tamaño, malditos inútiles!” grito Quinn, su rostro excitado por lo que estaba haciendo.

Jajaja

Se rio y se divirtió al ver como los matones parecían echar humo de sus cabezas del enojo.

“¡Maldito enano, no creas que te vas a escapar!”

“¡Te vamos a atrapar hijo de perra!”

Los matones patearon a un lado al estudiante gordo y salieron corriendo, Quinn los vio doblar y de inmediato, una sensación de pánico comenzó a envolverlo.


Oh mierda… la he cagado.


Tras ello, Quinn bajo asustado de la terraza y corrió por los pasillos de la tercer planta mientras por la ventana vio a los matones entrando al edificio corriendo como una jauría de jabalíes furiosos por encontrarlo. Aterrado, Quinn corrió caóticamente hasta llegar al final del pasillo. Sin la opción de volver por miedo a ser descubierto, tuvo que entrar al último salón y esconderse en el primer casillero que vio.

Tras sobrevivir a la catástrofe, Quinn se dejo caer sobre una de las camas de la enfermería. Todavía se sentía agotado por su huida desesperada, la falta de ejercicio ahora estaba haciendo estragos. Respiro hondo y exhalo, se secó el sudor de su frente y volvió a recomponerse.

Asomo su mirada por la ventana para ver el patio escolar. El club de rugby estaba entrenando en el campus, y varios estudiantes todavía estaban regresando a clases del tiempo intermedio. Entre ellos diviso a varios grupos, desde las típicas perras lideradas por la perra reina mayor, una mujer llamada Erica la cual era toda una estrella en la escuela. Luego estaban grupos de frikis, noto que, entre aquel grupo, ahora estaba también el gordito que estaba recibiendo bullying anteriormente. Este cojeaba mientras caminaba y su camarería lo apoyaban y parecían estar brindándole consuelo, lastima que ese consuelo no se transmita también en ayudarlo en los apuros. 

Cuando Quinn vio al gordito recibiendo bullying, también noto que varias personas habían visto también la escena, pero ninguno lo ayudo. Entre esos ojos, también estaban aquel grupo de frikis.

“Supongo… que yo soy el único idiota que se mete en problemas.” 

Saco su teléfono inteligente y abrió un videojuego. Faltaban pocos minutos para que las clases volvieran a retomarse, pero debido a los matones, Quinn decidido esperar hasta el ultimo minuto antes de volver a clases. Mientras se sentó a jugar, tomo un vaso de agua del dispenser de agua.

Pasaron unos minutos, y el ruido afuera en el campus se calmó.

Parece que todos ya habían regresado a clases.

Era hora de volver.

Quinn cerro el juego y guardo el teléfono en su bolsillo. Se arreglo un poco su camisa escolar, y su corbata. Camino por el centro del salón cuando se detuvo, la luz del techo parpadeo. Y entonces, sintió un leve hormigueo en la suela de sus zapatos.

Esto solo duro unos segundos y después se detuvo. 

El parpadeo de la luz también se arregló.

Casi como si hubiese sido una leve brisa pasajera.

“… ¿lo estaré imaginando?” Se pregunto Quinn.

Pero el hormigueo repentinamente regreso, la luz parpadeo en fogones caóticos, y el hormigueo rápidamente se convirtió en un sórdido temblor. La taza de café en el escritorio como el dispenser de agua comenzaron a sacudirse de un lado al otro. 

¡¿Un temblor!? ¿Ahora?

Quinn trastabillo mientras el temblor sacudía todo el edificio. Desesperado por no perder el equilibrio, logro sujetarse al escritorio que tenia cerca. Los temblores no eran algo anómalo, solían durar varios segundos antes de detenerse. Pero extrañamente, esta vez no fue así. En su lugar, el temblor se intensifico con una ferocidad inaudita.

“¡Wao!”

Quinn gritó:

El suelo de la enfermería empezó a sacudirse violentamente, el estante de suministros médicos, bajo llave, se estremeció y los frascos internos chocaron con un tintineo frenético, varios frascos de vidrio se rompieron.

Afuera, se escuchaba los gritos de estudiantes y profesores.

Las sabanas de las camas se deslizaron hacia el suelo, y un crujido espeluznante provino del techo. Quinn vio como en el techo, una grietas comenzaban a formarse como si fuesen telarañas, el polvo cayo y la grieta rápidamente se extendió hacia la pared que unía la enfermería con el resto del edifico.

Desesperado, intento correr, pero el movimiento era tan caótico que apenas pudo mantenerse en pie, tropezando con una silla.

“¡Maldición, esto no es normal!”

El aire se lleno del sonido de vidrios crujiendo y hormigón agrietándose.

¿Voy a morir aplastado?

Pensó con rostro pálido mientras los muebles eran tirados al suelo por el temblor, incluyendo floreros, frascos, expedientes médicos, libros, todo caía al suelo en un frenesís caótico. 

Quinn vio como la ventana de la enfermería se fracturo y por un segundo, vio la luz del día apagarse de forma abrupta. Era como si el sol hubiese desaparecido.

Todo el entorno fue consumido por la oscuridad.

El crujido se convirtió en un rugido ensordecedor mientras un pedazo de hormigón se desprendió del techo. Quin solo llego a sentir terror puro e incomprensibilidad ante la escena. El sol se fue. ¿Cómo pudo irse el sol? ¿Qué sucede? Esos fueron sus últimos pensamientos antes de sentir un golpe seco en su cabeza.

El golpe lo arranco de su eje y luego todo se apagó…


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