Capítulo 01

Una vez escuche el dicho: “la belleza es subjetiva, dependiendo de la cultura y el país en el que nazcas, puedes ser considerad feo en tu país, pero atractivo en otro.”

Claro, esa afirmación tiene cierto nivel de verdad, pero en la realidad, en el mundo real, existen un claro marcamiento en los estándares de belleza que predominan nuestros tiempos y que se repiten de país en país.

O al menos, esas eran mis convicciones antes de despertar en este otro mundo.

**

Olí el suave olor de la brisa que ingreso por la ventana. Note que mi cuerpo estaba algo ligero y distinto, como hombre mayor en sus cuarenta y tantos años, es normal despertar con dolores musculares, garganta seca y cansancio, pero extrañamente esta mañana me sentía distinto. Diferente.

Una melodiosa voz parecía llamarme.

“Arthur… joven amo Arthur… es de mañana, despierte por favor.”

… ¿Quién es? 

Sinceramente, dude si estaba despierto o en un sueño. Confundido, me pellizque la mejilla mientras parpadee varias veces para mejorar el enfoque de mi vista. Por mas que parpadee o me frote los ojos, la vista que tenia enfrente no desaparecía. Seguía allí, parada en perfecta pose servicial mirándome con extrañeza, a la espera.

De pie, luciendo un hermoso vestido de sirvienta de mangas bordadas y escote abierto, estaba una mujer mayor de unos 30 años y con cabello atado en dos coletas como tirantes, mirándome con una sonrisa mientras inclinaba su cabeza en una reverencia modesta.

Estoy seguro que a muchos hombres, jóvenes en especial, les encantaría tener a una hermosa sirvienta sexy y de pechos turgentes como lo primero que viesen al despertar en la mañana. 

De hecho, pese a mi edad, mi lívido no se ha deteriorado en lo absoluto, así que comparto el anhelo.

A mí también me gustaría ser despertado por una sexy sirvienta.

Pero… si bien, tenia enfrente a una sirvienta, algo era muy distinto a mi fantasía.

Por aquella voz melodiosa, creí que seria una mujer linda por lo menos.

Era una bonita voz.

Suave. Cálida. Con un pequeño matiz que parecía entonar ternura.

Pensé que aquella persona podría ser buena cantante.

“H-Hola, buenos días… ¿T-tu eres?”

“Por fin despierta, Joven amo~ Mou~ casi le doy un beso para despertarlo, sabe~”

Contrario a mi imaginación, a mi fantasía, la mujer que se inclino y luego inflo sus mejillas actuando infantil mientras se quejo en tono coqueto, era una mujer… fea. Lejos de la belleza que imagine, esta mujer era horriblemente fea. Y si, se que suena a cruel o fastidioso, pero… joder hombre. La mujer llevaba un peinado de dos coletas que podría quedar bien en una mujer adulto pese a no ser tan comunes hoy en día, si no fuese porque esta persona tenia sus coletas arregladas de una forma increíblemente infantil y ridícula para su edad. Su rostro tampoco se quedaba atrás, cubierta de manchas de acné con puntos blancos, era un rostro de pesadillas. ¿un adulto puede seguir teniendo ese nivel de acné desastroso? En adolescentes era posible, pero incluso así, el nivel de desastre en el rostro de esta mujer era de lejos un desastre a nivel mayúsculos. Bultos de acné parecían haber surgidos por encima de otros bultos con enormes manchas blancas a punto de reventar.

Sus cejas… sus cejas… ¿Dónde diablos están sus cejas?!

La mujer no tenia cejas, de hecho, parecía habérsela rasurado.

Sus brazos eran gordos con una piel que colgaba, y sus pechos eran grandes, aunque a niveles desproporcionados y totalmente caídos. Sin ninguna clase de elegancia o atractivo, eran pechos mamarios estirados y caídos como bultos de grasas echados a perder.

Inconscientemente al verla, tragué saliva con dificultad y me moví hacia atrás.

¿¡Que carajo es esta situación!? ¿¡Donde estoy!? ¿¡Y quien demonios es ella!?

Maldije.

Solo recordaba que anoche volví tarde del trabajo, había sido un día agotador, mientras me di una ducha rápida y me recosté, la lluvia comenzó a golpear mi ventana, el sonido relajante de la lluvia mi hizo rápidamente caer en el sueño.

Debería haber despertado en mi departamento, pero dándole un rápido vistazo a mi entorno, estaba mas que claro que este lugar no era mi departamento. Adornado por elegantes muebles, una cama grande estilo King con dosel, espejos enormes, placares de ropa desconocido y una pintura rupestre gigante en el techo, este lugar denotaba elegancia y riqueza en todos sus aspectos.

Y yo, claramente no encajaba en esa categoría.

Esto es una locura.

¿y que diablos le pasa a esta mujer? Su uniforme es de sirvienta, pero su apariencia… su apariencia desastrosa estaba lejos de encajar en el estándar característico de una sirvienta.

Y no es que desprecie a las personas feas, ya que yo mismo entraba a medias dentro de ese catálogo, pero… pero una cosa era ser feo, y otra muy distinto es descuidarse y auto destruirse. Lo mires por donde lo mires, esta mujer enfrente era extraña, desde el peinado ridículo, las cejas afeitadas, todo ello denotaba un extraño propósito. Algo hecho intensional, aunque con intensiones que no podía entender.

¿Qué sucede aquí?

La mujer noto mi extraña mirada y con timidez, ella se retorció con sus mejillas y orejas sonrojadas de la vergüenza. Mi mirada en shock y centrada, parecía avergonzarla. 

“Me avergüenza si me mira tan fijamente amo~” murmuro, mientras se cubrió el rostro enrojecido con sus manos. Ella giro su cabeza hacia el costado, acobardada. Pero al notar que mi mirada de ojos abiertos y pupilas contrarias no se movían, ella respiro hondo y luego volvió a girarse para mirarme.

“Jeje~ amo, quiere que le ayude a vestirse~”

Ella sonrió.

Una sonrisa amplia y vislumbraste.

Seria una escena preciosa, si no fuese porque su sonrisa probablemente me traumatizaría de aquí en adelante.

Sus dientes mostrados eran algo que nunca pensé que podría llegar a ver, he visto a lo largo de mis cuarentas años de vida, personas con dientes desde chuecos hasta mal formados. Pero nada, nada se comparaba a esto. Sus dientes totalmente amarillentos eran una maraña de deformaciones, dientes crecidos uno encima del otro, y con enormes agujeros de caries visibles a simple vista. Trozos de comida atorados en ese enredo de dientes que no se habían limpiado aun, y saliva babosa que hacia brillar el amarillento de los dientes.

El impacto visual fue tan sorprendente, que involuntariamente volví a retroceder en shock.

Mi corazón latía acelerado mientras mi cabeza daba vueltas a toda velocidad en un intento por ordenar este extraño encrucigrama. Mis pensamientos caóticos intentaban encontrarle algún sentido a toda esta repentina situación. El miedo a lo desconocido, a la situación tan anómala y extraña para lo que era mi día a día, provoco que mi respiración se agitada mientras un dolor punzante comenzó a reverber en mi cabeza.

“¡Agh!”

Solté un grito de dolor.

Me aferré a mi cabeza palpitante mientras caí sobre la cama, la mujer al verme pego un chillido “¡joven amo!” mientras corría a mi lado, pero no pude reaccionar, mi visión se oscurecía y los sonidos se distorsionaban. Lo ultimo que recordé, fueron los gritos de auxilio de la extraña mujer sirvienta mientras mi conciencia se apagó.


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