Capítulo 02 (2100p)

Mi vida como oficinista entrando en la mediana edad siempre ha ahondada por el aburrimiento. Desde crecer en una familia monogámica con un padre estricto y una madre sumida y obediente al marido, fui instruido en la obediencia y el comportamiento. En los buenos modales, así como en el estudio.

Desde pequeño curse en escuelas privadas de alto renombre, para luego ingresar a una prestigiosa universidad y terminar graduándome para ingresar a la corporación de mi padre. Obviamente, dedique gran parte de mi juventud al estudio constante, pase horas y horas sentado estudiando para exámenes y rendimientos. Mientras otros chicos de mi edad se divertían, yo me la pasaba encerrado en casa estudiando bajo la atenta mirada de los profesores contratados por mi padre.

Fue así que mi vida termino siendo gris y sin calor, llena de aburrimiento como de deseos reprimidos.

Me casé bajo arreglo matrimonial con la hija de un empresario y tuve un hijo.

Luego de ello, viví una rutina repetitiva e inagotable de ciclos entre ir al trabajo y volver por la noche.

Mi divorcio ayudo a darme cuenta del estado depresivo de mi vida, pero para entonces, ya era muy tarde.

La etapa mas juvenil y enérgica de mi vida había transcurrido.

Ahora lleno de canas y con dolores de hueso y cadera, no tenía energía para intentar vivir la vida que no pude tener.

Pero…

Como si fuese una burla de alguna clase de dios desconocido, ahora estoy… en otro mundo.

Estoy en medio de un gran salón comedor en donde una enorme mesa se extiende de punta a punta, con un techo pintoresco con candelabros hermosamente diseñados, paredes de estilo románticas con un alfombrado rojizo. Sobre la enorme mesa, dos únicos platos estaban colocados en cada punta y rodeados por múltiples mangares de todo tipo que me hacían agua a la boca mientras mi estomago gruñía. Servilleta y copa de cobre con agua al costado, y cinco tipos de cuchillos y tenedores acompañando.

Sin lugar a dudas, un elegante y exquisita mesa de comer.

Aunque, quería entrar y devorar la comida, me mantuve imperturbable en la entrada. 

Mi mirada incomoda se dirigía hacia las personas que se mantenían serviciales a los lados de la mesa, específicamente, a las sirvientas increíblemente feas que resaltaban por mostrar variables tipos de defectos como granos, nariz increíblemente alargada, ojos muy separados, labios hinchados, y todo tipo de características que eran extrañas de ver. Estas sirvientas servían la mesa, y al verme llegar, se inclinaron y luego a escondidas, me lanzaban guiños y miradas coquetas que me hacían estremecer las piernas.

Al final de la mesa, un único hombre me esperaba.

De cuerpo alto y cabello rubio, con unos distintivos ojos afilados de tonos verdosos, ese hombre era mi padre.

Apodado como Raúl Casteller.

Cabeza de la Casa Casteller.

¿pero cómo es que sucedió todo esto?


Pues hace dos atrás, luego de desmayarme en la habitación tras el dolor en mi cerebro. Recibí quizás mi primer regalo en este mundo. Un rio de recuerdos emergió desde mi interior sumiéndose en mi cabeza, provocando que ante mi la vida de un joven chico se rebobinada ante mis retinas casi como si fuese una película.

Al principio me sorprendí, pero tras ver todos esos recuerdos, logré comprender muchas cosas.

Mi primera reacción al despertar fue correr hacia el espejo más cercano y quedarme con expresión de idiota sorprendido al ver mi reflejo: un guapo joven de 17 años, cabello rubio, alto aunque con un cuerpo delgado, muy delgado y sin entrenamiento.

Aunque obviamente, lo que más llamo mi atención y mas regocijo me produjo fue mi aspecto juvenil.

Ya no se reflejaba la imagen de un viejo canoso, pálido y con rostro cansado junto con unas enormes ojeras.

Ahora delante del espejo estaba un hombre joven, joven con un cuerpo sano y listo para vivir la vida que nunca pude.

Los dioses me habían dado una segunda oportunidad.

Temblé de la emoción.

Jajajaja!

Incluso me reí en voz alta.

Busqué en las memorias, y encontré la información.

He transmigrado.

Ahora tengo un nuevo cuerpo.

Ahora soy Otto Casteller, de 17 años.

**

Tras mi despertar, también recordé a aquella sirvienta extraña que vi y entendí que no solo había transmigrado a un nuevo mundo en un nuevo cuerpo. Sino que este mundo, por alguna razón el sentido de la belleza femenina estaba roto. Totalmente distorsionado e invertido. Desde el punto de vista del antiguo Otto Casteller, una mujer llena de imperfecciones era símbolo de belleza y feminidad. Aunque desde mi perspectiva como alma que viene de otro mundo, eso era simplemente horrible.

En mi anterior mundo, mujeres de esas características hubieran sido humilladas y vistas como feas y asquerosas. Pero aquí son vistas como diosas de la belleza y la lujuria, mujeres por las cuales cientos de hombres pelearían a muerte por tener una noche con ellas.

Son iconos de la lujuria, la envidia y el amor.

Al darme cuenta de esto, recordé a esa fea sirvienta que mi en mi despertar, y entendí que para este mundo esa mujer era increíblemente hermosa y sexy.

De hecho, el antiguo Otto la compro justamente por su lujuria y deseo.

De solo imaginar a hombre follandose a mujeres de ese estilo me provoco nauseas.

Sacudí rápidamente mi cabeza para borrar esas imágenes.

Aunque aun tenia muchas incógnitas que no se respondían en los recuerdos del Otto original.

Por ejemplo, ¿Por qué diablos este mundo tiene esa alteración en la visión de la belleza femenina?

En los recuerdos de Otto, no había respuestas exactas a dicha pregunta, y como Otto era alguien de este mundo, nunca se hizo ese tipo de preguntas ya que siempre lo vio como algo normal. 

Aunque si creo tener una pista.

Y es que en este mundo existen varias religiones, pero entre las principales esta la religión Orglu la cual adora a una diosa que se la representa con cuerpo de cerdo y cabeza de pulpo gigante.

Existen otras religiones que se mencionan en los recuerdos de Otto, pero esta en especifico me llamo la atención porque según la cultura popular del reino en el cual me encuentro, esta diosa representa el icono de la feminidad de la humanidad.

**


“Otto, ¿es cierto lo que me han contado los sirvientes?” mi nuevo padre pregunto, mientras me señalo con la mirada fruncida: “¿Qué has despedido a tu nueva sirvienta personal?”

Mientras mordí y deguste un trozo de carne gruesa, trague y luego asentí a la pregunta.

“Es correcto, padre.”

“¿Por qué?” mi padre pregunta de manera tajando y directo. “No ha pasado mucho tiempo desde que compraste a esa mujer. Estuviste semanas rogándome para que te la comprara como regalo de cumpleaños, ¿y ahora simplemente la desechas por qué sí? ¿Sabes cuanto dinero me costo esa mujer? Incluso tuve que pujar contra el hijo mayor de la casa Crozfall y Sys para lograr comprarla en la subasta.”

Padre levanto el tono, mirándome con disgusto.

Entendí el enojo de mi nuevo padre, pero para evitar que su furia aumentara, decidí actuar como solía actúa el Otto original. Me estremecí y agaché mi mirada en cobardía y pena. Copie la misma actitud sumisa que siempre solía poner cuando padre lo regañaba a Otto, callarse y agachar la cabeza en un intento de dar pena, de aliviar el enojo y de intentar que padre sintiera lastima.

“¡Realmente eres un hijo idiota!” gruño Raúl, mientras le dio un fuerte mordisco al bife en su plato. Mastico con disgusto, y luego al notar el silencio en la mesa y a los sirvientes que fingían no escuchar la discusión, dejo escapar un pesado suspiro.

“Bueno… al menos dime Otto porque la despediste.”

Pinche la carne con mi tenedor y jugué con la carne mientras reflexione que responder.

Tenía dos opciones:

a. Responder con la verdad, y decir que ya no me gusta ese tipo de mujeres.

b. Inventar alguna escusa.


Para mantener la actuación y evitar levantar sospechas, lo ideal seria la segunda opción. Inventar alguna escusa. Pero si planeo vivir como Otto Callester, si planeo vivir esta vida, ¿es realmente valido inventar? ¿Podre mantener dicha mentira? Es mas que obvio que mi gusto por las mujeres es completamente y radicalmente distinto a la de los hombres de este mundo. Decir lo contrario e intentar mantener esa mentira es absurdo, sumado a que será difícil disimular mi disgusto cuando mujeres con esa apariencia fea se acerquen a mí.

Miré a mi nuevo padre, y lo vi degustando un trozo de carne mientras esperaba mi respuesta.

Luego gire mi mirada hacia las sirvientas.

Luego volví a bajar mi mirada y finalmente decidí soltar la verdad:

“Dejo de gustarme”

“…” padre abrió sus ojos sorprendidos.

“¿en serio?” pregunto, todavía incrédulo por mi respuesta.

“Así es, padre. Aquella sirvienta dejo de gustarme, estoy planeando ofertarla.”

“Vaya, eso si que es repentino.” Comento padre, “incluso pensé que había encontrado a mi nuera, vaya sorpresa teniendo en cuenta la belleza de esa mujer. Supongo que estos son los cambios radicales de opinión de los jóvenes de hoy en día.” Murmullo padre.

Me sentí aliviado al ver que padre no tuvo una gran reacción.

Ofertar a una mujer.

Sonaba absurdo y criminal.

Pero en este mundo era totalmente legal y común.

Así como Otto compro a esa sirvienta fea por una cantidad absurda de dinero, también puedo venderla.

O subastarla también es otra opción.

Pero esa mujer también es mi sirvienta personal, la ausencia de una criada personal podría traerme problemas. Y si bien, nunca he necesitado de ninguna criada o mucama en mi vida diaria, en este mundo ocupo el titulo de noble. Que un noble no tenga criada personal es símbolo de desprecio. Va en contra del sentido común y de la apariencia de la real nobleza. Es casi una norma no escrita tener a una o varias criadas personales tras cumplir los 16 años, considerados la mayoría de edad para los hombres en este mundo.

Necesito una nueva criada personal de reemplazo.

“¡Padre, quiero comprar una nueva criada personal!”

Un agotado suspiro escapo de padre.

Negó con la cabeza, decepcionado de mi comportamiento derrochador.

“Otto, actualmente no tenemos mucho dinero. Deberías de saberlo. Y gaste gran parte de los fondos de la familia para conseguirte a esa mujer como regalo por tu mayoría de edad. No tenemos mas dinero si planeas conseguirte otra chica cara de las subastas de la capital.”

“Podremos conseguir de vuelta el dinero si ofertamos a esa mujer.”

“No es tan fácil, Otto. La próxima subasta es dentro de un mes, y los mercaderes te darán un precio mucho menor si recurres a ellos. Lo mejor es esperar al mes siguiente.”

Era cierto lo que dice mi padre, pero…

“Padre, el tipo de sirvienta que busco no es tan caro. Debe costar menos de la mitad de lo que costo esa mujer.”

“Hmm, ¿menos de la mitad?” padre se froto la perilla. Dudando.

Es aquí cuando entra en juego la segunda habilidad de Otto.

Puse expresión de tristeza como rindiéndome.

Padre noto mi expresión, y frunció el ceño.

Sus ojos temblaron mientras parecía estar dudando sobre una decisión.

Pero luego, sus pupilas como si se hubiese percatado de algo, se comprimieron y luego sus dientes se apretaron.

“…Maldita sea, ¿es en serio? ¿Yo, la cabeza de los Casteller, no puedo conseguirle una segunda criada a mi hijo? ¿Qué clase de humillación es esta? ¡No me subestimen!”

Padre se levanto de golpe de su asiento, volteando la silla detrás.

Era como si sus ojos ardieran en intensidad.

Así es, como si el apellido de nuestra familia estuviera en juego.

“¡Otto, estate preparado que mañana mismo vamos a la ciudad a comprar una nueva criada!” bramo padre, casi con enojo mientras se abrió paso para salir del comedor. “¡Avisare a Sebastián para que prepare los carruajes, nuestra casa no será humillada por no poder comprar una simple puta!”

“¡Gracias padre!” agradecí con una reverencia.

Me sentí entusiasmado.

¿Cómo no emocionarse? En mi mundo anterior, era imposible tener criadas personales o comprar mujeres que están obligadas a obedecerte, era imposible e impensable. Pero en este mundo, jejeje, realmente sentí que me estaba convirtiendo en un viejo verde.

Aunque quizás este cuerpo joven y lleno de impulsos me esté afectando.

Pero no pude evitar imaginar a una mujer de caderas amplias, pechos grandes y rostro sexy sirviéndome, haciéndome una mamada y después, cabalgando encima mío mientras me la follo.

En este mundo, ese sueño era posible.

Sentí que una carpa se alzaba debajo de mis pantalones.

No pude evitar lamerme los labios.

“Creo que disfrutare mi estadía en este nuevo mundo.”


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