Capítulo 03


La Casa Casteller tenia una historia interesante de gloria y declive.

El linaje Casteller se gano su prestigio en la fundación del reino, hace mas de 300 años, siendo participe en la guerra contra el Imperio Castillo que termino con la separación de lo que una vez fue el ala oeste del imperio, ahora convertido en un reino independiente y autónomo bajo la Casa Pendragon.

El reino, ahora conocido como Cristal, gano su independencia tras grandes derramamientos de sangre y muertos. Varios linajes se extinguieron en aquella guerra, pero entre los sobrevivientes, se encontró un joven general que mantuvo con honores el ala este de las fronteras ante oleadas de soldados imperiales, y tras el establecimiento del reino, el joven general, ahora recordado como Primer Patriarca Casteller, se ganó su lugar en la historia y con ello, su recompensa: las tierras fronterizas del este.

La recién establecida Casa Casteller, durante las primeras décadas disfruto de años de bonanza. El subsidio militar por parte del reino para mantener guardias y militares instalados en la frontera con el imperio dio gran estatus simbólico al linaje Casteller, apodado como el Escudo del Este.

Pero claro… eso fue hace mucho tiempo, hoy impulsado por el auge del comercio marítimo, la amenaza imperial se ha desviado hacia la frontera norte del reino. Mientas que el ala este producto de años de paz y olvido generacionales, se ha deteriorado y empobrecido. La región siempre fue escasa en recursos, y con un clima caluroso que dificulta la cosecha y el cultivo a escala. 

Con el fin del subsidio del reino, la Casa Casteller comenzó a caer en declive.

De manera resumida, esa es la historia del auge y la caída del apellido Casteller.

Esa es la historia, de la familia a la cual ahora pertenezco.

Me frote las cejas mientras reflexionaba el estado actual de la situación.

Tras despedir a mi padre, terminé mi comida y salí del comedor para caminar por los alrededores, soltando jadeos de asombro mientras exploraba la enorme mansión con su magnífica arquitectura y diseño. Un monumento a la riqueza ganada con sangre y al orgullo. De hecho, en sus días de gloria, esta mansión fue la envidia de muchos ricos y nobles de bajo estatus, e incluso compitió con las mejores casas nobiliarias del reino.

Aunque al mismo tiempo, mientras explore note claros rezagos de deterioro que saltaban a la vista.

Las molduras de las ventanas, antes doradas, ahora muestran parches oscuros y desconchados. En el gran salón, las lámparas de araña de bronce colgaban lánguidas, faltas de una tercera parte de sus cristales, y el aire por mas ventanas abiertas, olía a polvo fino y a madera vieja.

Observe el jardín casi sin arbustos por la falta de cuidado, el sol intenso había secado gran parte de las plantas y la fuente de agua estaba inactivo desde hace mucho tiempo.

Mientras caminaba por los largos pasillos, fruncí el ceño e ignoré las miradas que me señalaban.

No eran miradas dañinas ni nada por el estilo, de hecho, era todo lo contrario, miradas de coquetería. Varias sirvientas de peinados ridículos y apariencias de lo más “llamativas” no dejaban de lanzarme guiños coquetos y sonrisas. 

Incluso cuando finalmente volví a mi habitación, me topé con una criada que parecía abarcar la mitad del pasillo. Su apariencia increíblemente obesa la hacia parecer un tanque de combate. Involuntariamente detuve mis pasos, mientras por un segundo dudé en avanzar. El espacio era estrecho.

Me negué a admitir que sentí algo de temor.

Pero la escena que siguió casi me hizo desmayar.

“Ah~”

El tanque de combate repentinamente tropezó y soltó un lindo chillido. Su tropiezo “increíblemente teatral” se sintió como ver algo en cámara lenta. Su abultado cuerpo se inclino con un pequeño brinco y cayo hacia adelante como el derrumbe de un coloso. Esta escena de alguna forma me hizo recordar a las típicas escenas anime en donde la chica dulce y torpe tropieza en el primer encuentro con el protagonista.

Como persona educada, habría corrido a ayudar a la chica a levantarse, si no fuese porque…

¡Auge!

El suelo tembló cuando la criada cayo.

… terremoto.

Fuck!

Sentí sudor frio corriendo por toda mi espalda.

Si hubiese intentado ayudar, me habría aplastado.

Realmente me habría aplastado.

Moriría a tan solo unas horas de reencarnar.

De alguna forma podría imaginarme volviendo al cielo, y a los dioses sin rostros riéndose a carcajadas de mí.

Tragando con dificultad, me moví rígidamente por los bordes, rodeando a la mujer para avanzar hacia mi habitación.

Note un leve temblor de la criada y un ligero sonrojo en sus orejas, no estaba desmayada, de hecho, parecía fingir estar inconsciente.

¿acaso esta era la forma de llamar mi atención?

Sacudí mi estremecimiento y rápidamente hui a mi habitación y cerré la puerta.

Decidí no salir hasta el día siguiente.


**

Durante el día, el clima en este nuevo mundo era increíblemente caluroso. 

Aunque de noche, la temperatura descendió y las estrellas adornaron el cielo.

Me mantuve sentado frente al escritorio de mi habitación, escribiendo en un diario y repasando los recuerdos del Otto original.

Ya mencioné que este era otro mundo, y si bien la distorsión de la belleza en las mujeres era llamativa, había otro punto que era igual de interesante. Basado en los recuerdos heredados, pude descubrir que este mundo tiene magia.

No es muy común en esta región empobrecida del reino, pero en la capital, la magia abunda.

Y aunque el apellido casteller este en declive, no deja de ser una casa con gran historia detrás. Y por ello mismo, también conserva conocimientos sobre como aprender y usar la magia.

Repase los recuerdos, y me posicione en el medio de la habitación, sentado en posición de loto. Relajé mis músculos y comencé a regular mi respiración para mantener un ritmo calmada y ordenado.

Exhala e inhala, exhala e inhala.

Debo sentir como el aire entra a mis pulmones, y como sale de mi cuerpo.

Como mi sangre fluye por mis venas y mi corazón bombea.

Cerré mis ojos y me sumergí en el silencio, obviando el ruido externo y centrando mi atención en los ruidos internos de mi cuerpo.

Inhalación, pulsaciones, grujir, múltiples ruidos producto de la mecánica de mi cuerpo se hicieron presentes.

Las familias nobles de este mundo tienen varias técnicas de entrenamiento para sentir el mana del ambiente.

Las formas varían, pero todas llevan a la concentración, meditación y al sentir de uno mismo.

El mana esta allí, simplemente hay que sentirlo.

Y el Otto original, pese a ser un idiota que solo iba tras las faldas de las sirvientas, como noble, fue entrenado de pequeño para sentir el mana. En sus recuerdos, estaba el mana presente.

Así que, ahora mi único trabajo consistía en seguir el flujo.

Seguir la experiencia de esos recuerdos.

Regule los ruidos de mi cuerpo y medite en silencio.

Una, dos, tres horas después de empezar, finalmente una débil sonrisa se formó en mis labios.

Jajaja

La emoción y el entusiasmo lleno mi rostro.

En mi mano extendida, pequeñas partículas de mana flotaban en circulo.

Logre detectar el mana, la magia de este mundo.

Di mi primer paso.

Ahora lo siguiente era el control y la concentración.

Me mordí el labio mientras usé toda mi concentración para comenzar a controlar aquellas partículas de mana. El mana flotaba y bailaba en círculos como si tuviese vida propia, pero a los pocos minutos, las partículas comenzaron a detenerse y a seguir un orden controlado. Aprete los dientes y entrecerré mis ojos mientras soporté el dolor de cabeza que comenzaba a retumbar en mi cerebro producto de la sobre concentración. Finalmente, las partículas comenzaron a concentrarse en un único punto fijo, y a fusionarse.

Un pequeño brillo surgió y entonces, una débil llama en forma de flecha apareció en el aire.

¡lo logre!

[flecha de fuego]

Esa era lo técnica mágica que la Casa Casteller heredo como linaje.

Una habilidad capaz de convertir la energía mágica en flechas de fuego de distintos tamaños.

Se dice que el patriarca podía crear miles de estas y de tamaños colosales para crear una lluvia de fuego que sumergía al enemigo en infiernos ardientes.

Obviamente, mi nivel de maná es muy deprimente como para crear algo parecido.

Aun así, no quita la emoción que siento.

¡Realmente estoy usando magia!

¡la magia inexistente en la vida real, esta ahora en mis mano!

El fuego que conformaba la flecha ardía con un resplandor que iluminaba la habitación.

Pero al siguiente segundo, note que el fuego parpadeo, la llama comenzó a disminuir su intensidad, y repentinamente, mi cuerpo se aflojo.

¿eh?

La flecha de llama se dispersó en el aire.

Mientras mi cuerpo se soltaba y toda fuerza se desvanecía.

Parece que use demasiado mana

Me desplomé en el suelo, mientras mi conciencia se fue desvaneciendo mientras mantuve una sonrisa en mi rostro.


Tras caer dormido para recuperar energías, no me percate de un tono de notificación que resonó en mis oídos.

Un mensaje de notificación surgió en el aire.

¡Ding!

[¡Has adquirido “Flecha de fuego Casteller – Nivel 1”!]


**

Un carruaje pesado de cuadro ruedas esperaba estacionado frente a la mansión en la mañana. El carro de estructura elaborada de madera maciza no contaba con suspensión moderna, por lo que intentaba compensar las constantes sacudidas con un amoblado interno bastante acolchonado. Asientos forrados con cojines de terciopelo bordado de tonos rojizos, y mullidos almohadones rellenos de plumas que atenuaban los posibles golpes.

El suelo también estaba alfombrado con pieles de oveja y tapices gruesos que silenciaban los traqueteos de la madera. Para finalizar, la cabina estaba cerrada con cortinas de brocado en lugar de vidrio. Un carruaje bastante lujoso, aunque debido a los acolchados y al intenso calor del territorio este, el interior de la cabina lucia mas como un horno andante.

El precio de mantener la imagen de un noble.

Aunque lo que mas me llamo la atención fueron los grandes caballos negros y pura razas que tiraban del carro.

Me acerque para acariciarlos, y me respondieron con relinchidos a gusto.

Mi primera tocando un caballo.

Cuando volvamos de la ciudad, le diré a mi nuevo padre que quiero aprender a montar estos bichos.

Mientras me maravillaba con los animales, mi padre asomo la cabeza desde el interior del carruaje:

“¿Otto, que estas esperando? ¡date prisa y sube que el mercado solo esta abierto hasta el atardecer!”

Asentí y corrí rápidamente para subir al carro.

El carro se hundió ligeramente cuando subí, y me senté junto a padre.

No éramos solo nosotros, una sirvienta escuálida y de cuello largo con dientes de conejo, estaba servicialmente sentada en el asiento opuesto a nosotros, soplando con un abanico del tamaño de su brazo, muy similar a los abanicos de pericón.

La suave brisa me movió el cabello, padre se acomodo en el asiento mientras encendió una pipa.

El viaje hasta el mercado central en carruaje era largo, aproximadamente 4 horas de viaje.

Con suerte, llegaremos antes del mediodía.

Ya prediciendo lo doloroso que iba a estar mi trasero con los sacudones del carruaje, intenté inclinarme y apoyar mi barbilla en mi mano mientras abrí la cortina de la ventana mara mirar el paisaje. Desde enfrente, note al chofer dándole agua a los caballos antes de subir al asiento de conductor, tomar las riendas y arriar a los caballos para poner en marcha el carruaje.



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