Capítulo 04
La capital del reino es enorme y se ubica en el extremo norte del reino. Con salida al mar continental, la capital consta de clima fresco y humeo, todo lo contrario, al clima del territorio Casteller que se caracteriza por un clima caliente y seco. Como la mayoría de las capitales, es el centro comercial y cultura al cual la mayoría de nobles acuden de visita. Jóvenes granjeros se ilusionan con encontrar una vida de lujo y riqueza en la capital, mientras que los nobles fantasean con los placeres y el óseo.
Pero para los nobles del este, la capital se encuentra muy lejos, tan lejos que no le permite convertirla en su lugar de diversión al cual acudir diario. Con un viaje de casi un mes entero, la ira y vuelta desde la capital se vuelve engorroso y difícil, fue así como los jóvenes nobles de tres generaciones atrás, impulsado por su impertinente deseo de diversión y placer se juntaron y eligieron el territorio del conde Vallenscrest para intentar crear aquel lugar de juegos y diversión que tanto anhelaban, pero estaba muy lejos.
Pidieron dinero a sus familias, y comenzaron a financiar casas de juegos, tabernas como hoteles lujosos, y hasta atrajeron a su hermandad a varios comerciantes de esclavos que abrieron sus tiendas en el lugar. Tras varios años de dedicación e inyección de capital, finalmente se creo el Palacio del Placer, apodado así por los jóvenes nobles a un pedazo de tierra de casi 300 metros cuadrados en donde se alzaron casa de juegos de arquitectura calcadas a las de la gran capital. De hecho, las grandes tiendas se construyeron imitando a las de la capital.
Los jóvenes nobles del este finalmente tuvieron su paraíso de la diversión y el óseo.
Pero con el pasar del tiempo, el deterioro económico de toda la región este también impacto en el Palacio del Placer.
El flujo de dinero se volvió mas lento y con ello, el mantenimiento del lugar.
Los edificios comenzaron a mostrar marcas de descuido, los burdeles ya no podían traer a las mejores prostitutas de la capital, y los bares se veían obligados a disminuir sus importaciones de alcohol de primera calidad y aumentar la de segunda calidad.
Pese a ello, el flujo de jóvenes nobles que visitaban a diario el lugar no disminuyo.
Y grandes cantidades de empresarios mercantiles de pequeño como mediano tamaño comenzaron a inundar el lugar, y lentamente pero constante y sin detenerse, tiendas de campañas de diferentes tamaños, algunos pequeños y otras tiendas alzadas que ocupaba varias cuadras, comenzaron a levantarse en los alrededores de aquel pedazo de tierra.
Con el pasar de los años, aquel lugar se ganó un segundo nombre.
El Mercado Central de Vallencrest, el lugar en donde puedes conseguir de todo, desde prostitutas baratas hasta armas contrabandeadas y drogas como opio, prohibido por la iglesia.
Pese a los negocios de dudosa reputación, el lugar nunca dejo de recibir visitas.
Y ahora, aquí estamos.
Tras casi 4 horas de viaje, finalmente nuestro carruaje comenzaba a ingresar a la zona del mercado central.
Asome mi cabeza por la ventana para ver.
Pese a que todavía faltaba varios metros para ingresar formalmente al mercado, ya se podía ver pequeñas tiendas colocadas a la deriva por el terreno. Estas tiendas pertenecían a pequeños comerciantes que no habían logrado comprarse un lugar dentro de la zona del mercado, pero, aun así, no se rindieron y decidían instalarse afuera en pleno campo abierto corriendo los riesgos de posibles robos o asaltos. Los robos o asaltos también ocurrían dentro del mercado, pero con la diferencia de que guardias y soldados privados custodiaban el lugar. Afuera, a campo abierto, dependías de ti mismo y de que no tengas un mal día.
“¡Señor, señor, no quiere comprar estos anillos de la suerte, se dice que puede ahuyentar a los malos espíritus!”
“¡Oferta, oferta, 3 bolsas de grano por 2 de cobre, compra 3 y paga dos!”
“¡Jarrones de barro recién traídos del sur, todo a 5 de cobres!”
Observe como varios hombres se acercaron al carruaje como una manada de hienas a ofertar sus productos, algunos se empujaban y se pisaban entre ellos para adelantarse a ofertar.
“¡Otto, vuelve adentro y cierra la cortina!”
Padre me regaño.
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Luego de pagar 2 de cobre a los guardias que estaban estacionados en la entrada, finalmente ingresamos al mercado central.
Mire con asombro la enorme cantidad de gente y carruajes que se movían por las calles principales del mercado.
El ruido era enorme, con vendedores peleándose por quien grita más fuerte para anunciar su producto y el humo de diferente tipo de comidas asándose se podía oler a metros de las tiendas. Era sin duda alguna, una zona con mucha actividad.
Me sentía como un crio visitando la feria por primera vez, miraba para todos lados soldando llamativos jadeos de asombro.
Comida que nunca había probado.
Animales domésticos que nunca había visto.
Armas como dagas o espadas que solo había visto en películas.
Todo ello estaba a la venta.
¡Increíble!
Cuando escuche una tos detrás, volví hacia mi padre y note mi error.
Padre me miraba algo sorprendido y confundido, lo mismo aplicaba a la sirvienta que nos acompañaba.
Rápidamente me volví a sentar y tosí, me ajusté mi ropa y me mantuve erguido en mi asiento.
“Hoy estas raro, actúa como si fuese tu primera vez aquí.” Comento padre, soltando un resoplido: “no cras que no se de tus innumerables escapara al Palacio con ese pícaro de amigo que tienes.”
“…si, lo siento.”
Baje la cabeza.
Maldición.
Me descuide y me emocione demasiado.
El otto original vivía visitando los burdeles del palacio, fui tonto al no controlar mis emociones.
Inhale y exhale, recuperándome lentamente de mi estado exaltado y emocionado.
Finalmente volví a mi cara aburrida.
El carruaje no se detuvo, y continúo avanzando, abriéndose paso entre las multitudes.
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El cambio entre el mercado central y el interior del Palacio del placer era notable.
Mientras que el mercado mantenía su suelo de tierra rustico, el interior del palacio tenia calles definidas y de cemento.
Pero lo que mas le llamo la atención, pese a haber visto ya los recuerdos del Otto original, fue la dinámica de la atracción.
Frente a los llamativos burdeles adornados muchos con flores de colores vibrantes como el rojo o el violeta intenso, varias damas extendían sus manos hacia los visitantes que caminaban por las calles con rostros enrojecidos y miradas atraídas por las hermosas mujeres. Muchos de los jóvenes transeúntes no pudieron controlar sus impulsos, y al primer guiño de las prostitutas expertas en el oficio, estos caían rendidos y rápidamente corrían al burdel y se perdían en el mar de jadeos y placeres.
Algunos entraban emocionados y babeantes, mientras que otros salían relajados y bañados, con marchas de chupones y claro, el monedero vacío.
Era un ciclo continuo.
Y del cual el Otto original había formado parte.
Ya que, entre los recuerdos de Otto, también estaban sus innumerables escapadas con su amigo a los burdeles a los casinos. De hecho, muchas de las prostitutas que vieron su carruaje, y me vieron el rostro, me sonreían y me saludaba con la mano como si saludasen a un viejo amante.
Mi padre me lanzo una mirada fruncida, aunque yo solo sentí un nudo en el estómago.
El estándar de belleza de las mujeres esta bruscamente alterado e invertido en este mundo.
Y como te abras percatado, he estado llamando a estas mujeres que me saludan y me lanzan besos por la terminología “belleza”, todas estas mujeres eran “bellezas hermosas”. Lo mejor de lo mejor de este lugar. Bellezas nivel diosas tan deslumbrantes que, de tan solo verlas, provocaba que la sangre se escapara de mi rostro.
Mis labios temblaban mientras mi mirada era pálida y aterrada.
En mi interior, los recuerdos de ese bastardo de Otto ahora también se mostraban como experiencias en primera persona, sensoriales, visuales, olfativas, era como estar allí.
Y tan solo recordar esas experiencias, recordar a esas “bellezas” jadeando mientras brincan sobre mi entrepierna provocaba que mi cuerpo sudara frio en todas partes.
Cerré los ojos con fuerza, mientras forcé a esos recuerdos a volver a la oscuridad.
Sacudí mi cabeza y finalmente, dejé escapar un suspiro de alivio.
¡Maldito seas Otto, tus recuerdos son un rejunte de revueltos de estómago!
Si seguía revolviendo esos recuerdos, sentía que me provocaría arcadas.
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El carruaje finalmente se detuvo frente a una tienda de piedra gris oscura, su estructura lucia robusta y contrastaba bastante con el ambiente acalorado del barrio rojo. Esta tienda tenia un aire similar al de una prisión, paredes gruesas, estructura inmovible y ventanas protegidas con rejas de hierro forjado y corroído por la humedad que apenas dejaba entrever la penumbra del interior.
Pero también tenia sus retoques que recordaba que este lugar era una tienda.
En su fachada tenia un arco de madera maciza que servía de entrada, una pequeña campana colgaba de la puerta y un cartel tallado con letras toscas colgaba: “Tienda del Viejo Barduck”
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Cuando entramos acompañados del sonido de la campanilla de la puerta, nos encontramos con un gordo de coronilla pelada que se apresuró a recibirnos. Tanto padre como yo fruncimos el ceño, el dueño de la tienda sudaba y desprendía un asqueroso olor a encierro. La primera impresión fue negativa, pero no había otras opciones, padre había dicho que esta era la tienda mas accesible para nuestra situación financiera temporal.
“¡Es un placer contar con vuestra presencia, queridos invitados!” Se inclino el dueño, doblándose hasta casi tocar el suelo. “En especial, de usted maestre Raúl Casteller, la reputación de su linaje realmente le precede. Los dioses los bendicen, y os deseo un futuro de salud y felicidad.”
“Basta de tanta palabrería.” Interrumpió padre, “hemos venido a comprar un esclavo enfocado en sirvienta para mi hijo.”
“Oh, santa gracia, ha venido usted al lugar ideal Míster Casteller.”
El dueño casi salta de la emoción, rápidamente se acomodo la ropa y procedió a guiarnos.
“Por aquí, mis señores. Realmente estamos de suerte, hoy nos han llegado un par de esclavas directamente traídas desde la capital. Tienen experiencia en confesión y fueron entrenadas en clases de ética, servicios y habilidades culinarias.”
El dueño nos guio hasta un gran salón en donde jaulas grandes de 2 metros de altura se encontraban ordenadas en filas. Dentro de las jaulas, siluetas de mujeres de todo tipo se veían. La gran mayoría lucían despreocupadas y sanas, de hecho, algunas estaban sentadas leyendo libros y otras pasando el tiempo o charlando entre ellas.
Cuando el dueño llego, dio un par de aplausos y de inmediato, las chicas se callaron y se pusieron de pie.
“Mis querida chicas, les presento, aquí esta el gran míster Raúl Casteller, un reputado noble que ha llegado a nuestra casa para comprar una de ustedes para servir a su hijo, el joven Otto Casteller.” El dueño sonrió, y luego con un peculiar brillo de intensión debajo de sus achicados ojos, le lanzo una mirada de reojo a padre y luego me lanzo una mirada. Me mostré confundido con su mirada, pero como si tuviese preparado un espectáculo divertido, el dueño se rio vulgarmente y bramo en voz alta:
“por lo tanto, mis queridas chicas, creo que todas ya lo saben, usen sus encantos para lograr que su amo las recoja y las elija.”
El dueño aplaudió.
Y de inmediato, las chicas comenzaron.
Algunas se alzaron las faldas, dejando ver sus coños.
Otras sacaron sus pechos al aire y comenzaron a sacudirlo.
Otras simplemente se desvistieron en su totalidad, y comenzaron a soltar jadeos fuertes mientras se masturbaban.
todas comenzaron una actuación de perversión y exhibicionismo en un intento por ser elegidas.
Algunas fueron bruscas en sus intentos, masturbándose y viniéndose en directo, otras fueron mas tímidas al desvestirse lentamente.
Padre abrió sus ojos de par en par.
“¿Q…Que significa esto, dueño?”
“Es un regalo para la vista de parte de nuestra casa, mi señor. De este modo, creemos que usted podrá elegir mejor.”
Padre se mostró sorprendido, y miro para las distintas jaulas.
Algunas chicas expusieron sus coños, mientras jadeando en dirección a padre.
Otras en posición M.
Otras sacando el culo y frotándolo contra los barrotes de la jaula.
La respiración de padre comenzó a hacerse gruesa mientras las escenas parecían grabarse en sus retinas.
Pero hubo una mujer la cual padre parecía no poder despegar los ojos.
El llanto y chillido de esa mujer era dos tonos mas alto que el del resto.
Sus sonidos, casi parecidos a los de un animal y su cuerpo desnudo estrellándose contra los barrotes le hacia confundir con una bestia enjaulada. Una bestia devora hombres.
Padre no pudo apartar sus ojos de esa mujer.
El dueño alzo una sonrisa de villano de película.
Yo por otra parte, retrocedí.
La mujer en la jaula era obesa, una mujer increíblemente obesa, casi como un jabalí salvaje, que golpeaba la jaula en su deseo desesperado por salir y correr a devorar hombres. Su rostro, podría ser descripto como el de un hada para los estándares de este mundo, pero desde mi punto de vista, era comparable al de la sirvienta personal que vi la primera vez que desperté en este mundo. No, era incluso peor.
Aquella sirvienta al menos tenia dientes, deforme, pero tenía, esta… esta mujer no tenía diente alguno.
Y su lengua era larga, sacaba la lengua desde los barrotes, sacudiendo y babeaba en dirección a padre.
padre inconscientemente abrió sus labios, como si imaginase aquella lengua introduciéndose en su boca.
El dueño se acercó y susurro:
“Existe un dicho mi señor, que dice así: “donde hay carga pesada, hay una “cama salvaje”, el elixir del placer es como el mejor vino frio en verano y durante esos helados invierno, una hoguera que no se apaga.”
“…”
“¿Qué le parece Lord Casteller? Son 150 kilos de lujuria y placer. Fue recién traída de la capital, y sin lugar a dudas es el mejor producto que me ha llegado hasta este momento. Y le agrego algo…” el dueño, se cubrió la boca y como si fuese un secreto, le susurro a padre en el oído.” …ella también es virgen.”
Los ojos de padre se abrieron de golpe, y un pesado jadeo escapo de sus labios.
Su rostro se enrojeció.
Sus pupilas temblaron.
Apretó sus puños, y luego los aligero, soltó un respiro pesado.
“realmente odio a los mercantilistas como tú” gruño padre.
El dueño se rio avergonzado y se inclinó. “a su servicio.”
Padre tosió, y luego se volvió para hablarme:
“…Esto es realmente bueno, Otto, una mujer de estas cualidades es fértil a todos los niveles, será ideal para que…” Raúl dejo de hablar a mitad de camino, el dueño también giro su cabeza. “¿Otto?”
Otto no estaba.
La mirada de Raúl siguió el pasillo hacia una puerta que tenía escaleras que bajaban.
El dueño y Raúl se miraron confundidos.
“¿Qué hay abajo? Parece que mi hijo curioso acaba de bajar.”
“No es peligroso, milord. Aunque bueno, allí mantengo a algunos esclavos defectuosos que aun no logro encontrar comprador. Usualmente los envió a las minas tejedoras clandestinas, aunque el envío esta semana se retraso por falta de tiempo”
tenemos que editar y achicar la primera parte para no hacer tan largo la exposicion de informacion
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