capítulo 2:

Mis ojos recorren la estructura de piedra infinita, pero mi mente no logra procesar del todo lo que veía.

Siento un vacío en el estómago, un vértigo que me obligaba a echar la cabeza hacia atrás al punto de dolerme el cuello en un intento por alcanzar a ver la cima, el final de esta enorme y majestuosa arquitectura, pero aun así, la cima de la muralla parecía perderse entre la bruma y las nubes, como si alguien como yo, una simple hormiga ante semejante inmensidad, no tuviera calificado de ver el final.

Es demasiado grande, demasiado… impresionante.

Una muralla capaz de alcanzar las nubes.

Una muralla que divide el reino de los dioses y el de los simples mortales.

Esta era la muralla que separa a la secta espada dorada del resto del mundo.

Realmente, me quedo allí, con la boca entreabierta, incapaz de mover un solo musculo mientras la brisa mecía mi cabello.

Los sonidos parecían desvanecerse ante semejante presencia. Hasta que una voz rompió el silencio a mis espaldas, sacándome de mi trance con un ligero sobresalto.

“Es impresionante, ¿verdad?”

“Si… lo es.”

“A todos nos pasa lo mismo la primera vez que la vemos. La muralla de la secta inmortal, del otro lado están los inmortales y cultivadores. Y de este lado estamos nosotros, mortales.” Murmuro, mientras giro su mirada hacia un campo abierto, en donde varios jóvenes estaban practicando. “Pero no esta todo perdido. En este lugar, en este campamento, tenemos una oportunidad, y por muy pequeña que sea, sigue siendo una oportunidad de cruzar esas murallas. Una oportunidad de convertirte en un sirviente oficializado por la secta, y lograr conocer a los inmortales.”

“El precio de esta oportunidad es simplemente incalculable.”

“Y como eres el nuevo, espero que en tu estadía aquí, sepas valorarla y apreciarla como se debe, aprendiz Lin Ming”

“…Si, señor.”

Asentí, con una inclinación servicial.

El señor sonrió.

**

Luego de caer inconsciente en la pelea entre el monje y los dos cultivadores inmortales, termine herido. Un fuerte golpe en la cabeza y un par de moretones. Viéndolo en perspectiva, tuve suerte. Una torre de madera se me cayo encima, fue un milagro que no terminara con ningún hueso roto o órgano dañado.

No recuerdo mucho del viaje en aquellas bestias voladoras.

El ultimo vistazo fue estando semi consciente, viendo el suelo a decenas de metros de altura.

Luego, desperté vendado en una cama de lana y un techo de madera.

Parpadeé varias veces antes de entender que no había vuelto a mi mundo.

El techo era bajo, de madera oscura, cruzada por vigas viejas.

Mientras que el aire estaba caliente, espeso, con olor a sudor seco y a hierbas machacadas.

Al intentar levantarme, sentí la piel pegajosa como si hubiera sudado mucho mientras dormía.

Mi boca se sentía seca.

Bebí la jarra con agua que estaba al lado de la cama.

Mi garganta se movía mientras trague la deliciosa agua dulce.

Solté un suspiro al terminar.

Delicioso.

Y ahora…

“… ¿Dónde estoy?” pregunté.

Toqué mi cabeza y sentí la venda que me envolvía el lugar del golpe.

La venda estaba bien ajustada, limpia y reciente.

Esto de alguna forma me alivio un poco.

Si me quisieran hacer daño, este nivel de cuidado no tendría mucho sentido.

Desde afuera de la habitación, llegaron voces juveniles, risas desordenadas y a veces golpes de madera contra madera. Entre el ruido, una voz grave grito. “¡De nuevo, en posición! ¡Ataquen!” tras esto, volvió a escucharse los golpes de madera.

Sonaba a entrenamiento.

Con cuidado, me puse de pie y caminé hasta la puerta del barracón.

Al empujarla, el calor me envolvió.

El sol brillaba en lo alto del cielo celeste.

Enfrente se extendía un campamento.

Edificios largos de madera envejecida, sin adornos, levantados en filas de manera ordenada.

El suelo era tierra compactada tras lo que parecía señales de continuo uso.

Y a un lado, en un campo de entrenamiento al aire libre, un grupo de jóvenes vestidos con túnicas blancas practicaban con palos de madera. Algunos sudaban en exceso debido al intenso calor, otros se movían con torpeza, y otros intentaban aprovechar cualquier descuido del instructor para descansar o cuchichear con sus compañeros.

“¡Postura!” rugió el instructor, golpeando el suelo con un bastón y señalando a varios jóvenes. “¡Tú, tú y tú, tendrán un aumento en sus labores para mañana por descuidar el entrenamiento!”

“¡Nooo!”

Lloraron los tres jóvenes apuntados.

El resto continuo el riguroso entrenamiento.

Todo se sentía extraño.

Pasar de estar deprimido en un banco en la plaza de noche, a este peculiar lugar sin lugar a dudas te genera un golpe emocional.

El lugar no tenia temblos, ni estandartes, ni símbolos sagrados de ningún tuipo. Solo madera, tierra y sudor. Un campamento precario, pero ordenado y real.

Avanzo unos pasos temblorosos, aun débil por las heridas.

Algunos aprendices lo miraron con curiosidad, otros con ligero desden.

Uno señalo su venda y murmuro algo. Otro soltó una risa corta.

“¿En serio ese tipo fue traído por cultivadores?”

“Si, lo vi cuando anoche descendieron en bestias voladoras. Era impresionante, igual que en las leyendas.”

“No luce nada impresionante”

Murmullos.

Nadie se le aserco.

Explorando el lugar con su mirada, vio el bosque que rodeaba el campamento, las casas de madera, lugares de trabajo, lugar de entrenamiento, un pequeño camino que descendia hacia debajo de la pendiente.

Entonces giró el cuerpo.

Y la vio.

La muralla se alzaba detrás del campamento como una sombra imposible. Negra, maciza, extendiéndose hacia arriba hasta perderse entre nubes blancas.

El sol golpeaba sus piedras, pero no lograba volverla calida. Parecía absorber la luz.

Sintió que se le cerraba el pecho y se le contenia la respiración.

Trago saliva.

“No importa cuantas veces la veas o que tan acostumbrados estes, nunca deja de impresionarme. Para alguien nuevo como tu, debe ser todo un shock, ¿verdad?”

La voz sono a su espalda.

Se dio vuelta de inmediato.

Un hombre de mediana edad lo observaba con una leve sonrisa de diversión. Vestia tunica gris sencilla junto a una espada de madera colgante. Pese a su edad, mantenía una postura firme, distinta a la de los demás. Sus ojos lo exploraban de arriba abajo, midiéndolo sin prisa. Calculando su condición física con simple mirada.

“¿Dónde estoy?” logre preguntar, con voz ligeramente tembloroso. “¿Qué es este lugar?”

“Campamento de aprendices de sirvientes.” Respondio el hombre, “Ala norte de la muralla. Bastante apartado del sur.”

Fruncí el ceño, aun sin entender.

“Yo… fui atacado. Había un tipo, creo que menciono ser un cultivador. Un monje. Luego llegaron aquellas dos personas volando…”

“Lo sé.” Asintió.” Dos cultivadores pasaban por la zona y se encargaron de eliminar a aquel cultivador demoniaco. Chico, realmente tienes suerte. Las posibilidades de cruzarte con un cultivador y ser reescatado es rara. Y mas aun en el plano mortal. Ellos te encontraron con vida y te dejaron aquí. No podían llevarte mas adentro.”

“¿Adentro de que?”

El hombre giro levemente la cabeza, señalando la muralla.

“De la secta.”

Permanecí en silencio intentando digerir toda esta situación.

Mi cabeza era un caos mientras intentaba llegar a una conclusión.

Estoy en otro mundo.

Un mundo con cultivadores, con bestias voladoras y por encima de todo, con sectas.

El anciano me dio tiempo a digerir la situación, y luego continuo:

“Desde hoy, eres un aprendiz de sirvientes.”

Saco un bulto doblado y me lo entrego. Una túnica blanca, áspera y simple.

“este es tu uniforme. Aquí tienes tu horario.” Me entrego una placa de madera con letras escrita. “Desayuno al amanecer, tareas asignadas después, entrenamiento al mediodía y etiqueta por la tarde. El descanso comienza en la noche.”

Sostuve la túnica sin reaccionar.

Mi mirada vagaba entre un aluvión de preguntas y dudas.

Finalmente, pregunte:

“… ¿Tengo opción?”

El anciano sonrió.

No fue una sonrisa cruel ni tampoco cálida. Aunque parecía divertido, como si fuese la primera vez que escuchaba algo tan divertido.

“jajaja, chico, realmente se nota que no eres alguien de por aquí.” Soltó una risa, agregando. “tranquilo, a nadie le gusta el calor al principio. Y déjame explicarte algo…”

El anciano dio un par de pasos adelante, acercándose a la enorme muralla.

Confundido, lo seguí.

Cuando se detuvo, coloco su mano en la enorme estructura.

Su mano vieja y áspera, con callos, apenas podía distinguirse entre la inmensidad del tamaño de la muralla.

Era como una hormiga, una hormiga tocando a un coloso dormido.

Así de impresionante era.

“Ven, acércate.” Me hizo señas.

Me acerque.

Me hizo señas con su cabeza, “vamos, tócalo.”

Dude por un segundo.

Pero obedecí.

Seguí su ejemplo, y coloqué con cuidado mi mano en la enorme muralla.

…Esta frio.

La piedra estaba fría incluso cuando el sol brillaba con fuerza en el cielo.

Ni siquiera el calor del sol podía penetran esta enorme estructura.

Realmente… parecía haber sido construido por dioses.

Alcé mi mirada, y vi como la cima parecía extenderse hacia las nubes, atravesándolas y perdiéndose de la vista.

Me sentí pequeño.

Sentí como si no tuviera la capacidad de poder contemplar la cima.

Como si no tuviera la grandeza para verlo.

Sí, la mejor expresión era… me sentí como una hormiga.

“… ¿Cuánto tiempo lleva esta muralla aquí? ¿Cuándo se creó?”

Inconscientemente, esa pregunta surgió.

El anciano mostró una leve risa, y negó con la cabeza.

“No lo sé, esas preguntas van mas allá de un simple mortal como yo. Aunque supongo que tiene el mismo de existencia que la secta.”

… Mismo tiempo.

“¿y cuanto tiempo tiene la secta?”

“Jojo, interesado, ¿verdad?” se acarició la barba, divertido. “intenta adivinarlo.”

¿Qué adivine?

Fruncí el entrecejo mirando la piedra negra caliza cubierta de musco.

Los edificios de mi mundo mas antiguos pueden llegar a tener 100 años, mientras que antiguas reliquias patrimoniales pueden llegar a tener 500 a 1000 años de antigüedad.

Basándome en eso, intente calcular un número.

“… quizás…. ¿500 años?” dije, con duda.

El anciano negó con la mirada.

“¿era menos?” pregunte.

“No, chico. Por lo que escuche, esta secta fue creada hace más de 2000 años.”

“¡!”

Solté un jadeo profundo.

2000 años de antigüedad.

Era un numero impensable.

Una institución jerárquica como una secta ha estado manteniéndose en pie por casi la mitad de toda la historia humana de su antiguo mundo.

¿existía algo así en su antiguo mundo? ¿era posible siquiera?

No existía.

Algo así jamás habría perdurado tanto tiempo.

El tiempo convierte todo en polvo y olvido.

Pero en este mundo, existían lugares qui seguían de pie incluso contra el paso de milenios.

“Es impresionante, ¿verdad?” el anciano comento. “difícil siquiera de imaginar para mentes mortales como nosotros. Pero allí dentro, existen inmortales que viven por cientos sino miles de años. Son dioses en la tierra. Para nosotros, que tenemos tiempos de vida cortos, es imposible de siquiera intentar entender lo que esa gente comprende.”

“…”

“Esta muralla fue erigida para dividir ambos mundos, de este lado estamos nosotros, el mundo mortal, y del otro lado, dentro, está la secta y los inmortales cultivadores.” Murmullo el anciano, alzando la mirada hacia la muralla con ojos que reflejaban fascinación y deseo. Un deseo intenso, casi comparable a la locura. “El mundo que nos separa es inmenso, casi del tamaño que separa a las hormigas de los humanos.”

Entonces, como si temblara, el anciano se giró bruscamente para mirarme.

Sus ojos brillaban en obsesión.

“¡Pero no todo está perdido!”

Gritó.

“En este lugar, en este campamento, tenemos la oportunidad. Y pese a que pueda ser pequeña, una oportunidad como el anhelo de un crio, de una en un millón, seguimos teniendo la oportunidad de soñar con cruzar estas murallas. Tenemos la oportunidad de soñar con convertirnos en sirvientes oficiales de la secta y lograr entrar y conocer a los inmortales.”

“esa es la gracia, la misericordia que aquellas figuras como dioses nos han dado a nosotros.”

“nos han concedido la oportunidad de servir.”

“de poder convivir con ellos.”

“quizás todavía no entiendas el precio que representa esta oportunidad de poder soñar con cruzar aquel umbral imposible.”

“de poder dar un paso dentro del mundo donde conviven los inmortales.”

“Pero es algo único.”

“Y es por ello que,” el anciano me agarro con fuerza de los hombros. “espero que sepas valorar y apreciar tu estadía aquí. Sepas aprovecharla, y sepas soñar con poder entrar a la secta, aprendices Lin Ming.”

“…”

Permanecí en silencio por unos segundos.

Mirando a los ojos al anciano.

Finalmente, me sacudí sus manos de mis hombros, di unos pasos atrás, y asentí con una inclinación servil.

“…Sí, señor. Entiendo.”

El anciano sonrió.

**


 

“Nos hemos desviado un poco del asunto principal, pero como eres nuevo, te asignare un lote para que duermas, aprendiz Lin Ming.” Menciono el anciano, mientras caminaba por el campamento, dirigiéndome el paso.

Llegamos a un edificio que lucia similar a un edificio de aprendices militares, el techo era algo, y una cúpula de cama se acomodaban una pegada a la otra. Con un pequeño mueble de mesita de luz que divide cada espacio.

Cada cama estaba asignada por números.

En total alcance a ver 30 camas.

El anciano recorrió las camas, todas dobladas en perfecto orden.

Y finalmente llego a la última cama.

“Esta será tu cama, Lin Ming. La numero 30. A partir de hoy, dormirás y despertadas acá. Recuerda que una regla estricta en este campamento, es siempre mantener el orden y la limpieza, tu cama siempre debe estar ordenada al salir al campus. Se te impondrá castigo en caso contrario.”

“entendido.”

“Bien, continuemos. Te mostrare los otros departamentos.”

El anciano continúo guiándome.

Al lado del departamento, había otro edificio.

“este es el comedor. Aquí al mediodía cuando el sol se ponga en lo mas alto, te reunirás con el resto de compañeros para almorzar.”

“Eso de allí es el cobertizo, donde guardamos herramientas y también recursos.”

“allí esta mi oficina, cualquier cosa que necesites preguntas, puedes recurrir a mi oficina.”

“ese camino es la ruta que baja hacia la ciudad bajo la colina. Cada cierto tiempo, enviamos a algunos aprendices a comprar recursos. Ten pendiente esto, ya que quizás te toque algún día acompañar a tus compañeros. Se suele hacer por turnos.”

“y finalmente estamos aquí…” el anciano se detuvo en una pequeña cabaña sin puertas. Cuando el viento soplaba, un fétido olor a desechos llegaba. Arrugué mis segas mientras me cubrí la nariz.

“¿Este lugar es...?”

“Así es, ¡aquí están las letrinas!”

Asentí, mirando el sucio lugar.

Parecía que no lo limpiaban en días.

Mire hacia el interior, y las letrinas estaban apenas separadas por tablones de madera que apenas podían darte un mínimo de privacidad.

¿es enserio?

Tendría que cagar de ahora en más, casi a la vista de cualquiera que pasara y asomase la cabeza.

Sentí que mi cabeza se mareaba.

Me tambaleé hacia atrás, tomando una bocanada de aire fresco para calmarme.

El anciano no se movió, me miro con una sonrisa estrecha.

Su mirada… sus ojos, la expresión en sus ojos al mirarme de alguna forma me puso la piel de gallina.

“Mm… esto… anciano, ¿sigue otro lugar?” pregunte, incomodo y con algo de nervios.

“Oh, no, aquí termina el recorrido.”

“Y-Ya veo.” Tartamudee, girándome para marchar. “entonces, tendremos que volver con los demás, quizás ya pueda empezar mi entrenamiento y…”

“Espera un momento, aprendiz Lin Ming.”

Me detuve en seco.

Sudor frio corría por mi espalda.

“¿Si, anciano?”

“Sabes algo, aprendiz Ming. Este lugar no suele recibir a menudo nuevos ingresantes, de hecho, es algo raro que alguien termina llegando en estas fechas. Pero sin importar el momento, una tradición entre los nuevos es encargarse de sostener el balde con jabón y detergente. Los muchachos lo llaman la prueba infernal del nuevo.”

“¿Se refiere a…?”

“Sí, aprendiz Min. Tal como lo estas imaginado, tu primera tarea será…” al anciano se acercó al baño, extendió su mano y saco un valde con agua y esponja desde uno de los cubículos de guardado. “tu primera tarea será limpiar las letrinas.”

“…”

“Bienvenido al campamento para aprendices de sirvientes, aprendiz Lin Ming.”

“Le doy una agradable bienvenida.”

Acepte el balde y la esponja con rostro pálido.


2600p

se puede mejorar, y quizas aumentar a 3000p ya que falta descripcion para mejorar la narracion y la ambientacion.

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