Era un lunes temprano en la mañana, mientras deslizaba mi dedo por la pantalla de mi teléfono inteligente, escuche unos pasos ligeros pero apresurados que se asercaban.
El sonido de los tacones familiares se detuvo al otro lado de la puerta.
“¿Quinn? ¿Estás ahí?”
Se escucho el clic del picaporte.
La puerta se abrió con cuidado, como si quien estuviera detrás dudara en entrar. Una figura delgada cruzo el umbral. Llevaba una carpeta algo doblada y apretada contra su abultado pecho, unas gafas colgaban del cuello con un cordón de color chillón. La reconocí al instante como la profesora Suzanne de mi clase.
Ella abrió sus ojos al verme, su expresión en pocos segundos parecía cambiar entre asombro, incredulidad, luego vino un reflejo de ira, enojo; ella parecía reflejar el enojo que yo debería de mostrar, luego su mirada bajo al suelo y apretó sus puños en frustración y tristeza.
“…El director me informo que estabas aquí.” Murmulló Susan, su vos tenia ese tono amable característico el cual intentaba zona natural, aunque a veces como profesora primeriza, se le notaba que no estaba acostumbrada a tratar con adolescentes. Siempre me pareció una universitaria colada entre los adultos en la sala de profesores, con sus zapatillas blancas, su peinado improviso y ese brillo en los llenos de amor por la enseñanza, algo que el resto de profesores con su miradas frías y olor a tabaco en la ropa parecían haber abandonado hace tiempo.
“Sabes…” alzo su mirada Susan, mostrándose enojada: “¡Puedo ayudarte, Ethan! Soy tu profesora, puedes confiar en mí. Si el director y las autoridades del colegio se niegan a actuar, podemos recurrir a la policía.”
Susan se acercó hasta el borde de mi cama mientras golpeaba sus brazos en la cama, mirándome a los ojos reflejando la resolución y determinación en sus ojos grandes. Sus mejillas regordetas de alguna forma lucían infantil y no acorde a esa expresión determinada en sus ojos. Sé que la profesora estaba intentando ayudarme. Ella era una buena persona.
Ella estaba poniendo en peligro su trabajo y toda su carrera por ayudarme.
Pero…
“No es necesario profesora,” negué su declaración con una débil sonrisa, “estoy bien, simplemente volví a tropezarme. Soy un idiota como veras.
“¡E-Estos golpes no lo producen un simple tropiezo!” bramo impotente la profesora. De alguna forma, la tristeza en su bramido y sus ojos brumosos casi al borde de las lágrimas realmente me conmovían.
Y tiene razón.
Mi rostro ahora estaba repleto de golpes, mi ojo hinchado morado y toda mi ropa con signos de golpes y marcas de patadas. Lo mire por donde lo mires, todas estas señales no eran marcas de una simple caída, sino de golpes de personas.
Hoy en la mañana volví a recibir una fuerte paliza detrás de la escuela.
Un grupo de matones escolares me arrinconando y estuvieron moliéndome a golpes hasta dejarme desmayado. por suerte mis huesos son fuertes, y fuera de varios moretones y un ojo hinchado como un globo de mar, no hubo fracturas ni desgarros. Aun así, mi apariencia es un desastre.
¿Pero cómo un simple huérfano sin padres responsables, que podía hacer cuando mi hermana adoptivo e hijo de uno de los empresarios más poderosos que financia a la escuela, decidía darme una paliza para desahogarse?
Nada.
No podía hacer nada.
Ni la escuela lo haría.
Nadie se atrevía a meterse y arriesgarse a ofender al rico empresario.
Todo quedaba encapsulado en una simple discusión de hermanos.
“Agradezco su preocupación, profesora. Usted es una buena persona, pero estoy bien. No es la primera vez que sucede, de hecho, antes era peor que ahora. Son simples moretones que sanaran pronto.”
“Pero esto no es correcto, la escuela no debería permitir estos abusos. ¡Deberían ser denunciados! ¡Tu hermano no puede seguir golpeándote de esta manera! Y tus padres adoptivos tendrían que controlar a tu hermano antes…”
“Deténgase, profesora.” Dije, interrumpiendo el discurso de la profesora. Mi mirada sin emociones se dirigió hacia la profesora, haciéndola estremecer.
“Por favor, no se meta en asuntos de mis padres adoptivos y mi familia.” Dije con firmeza. “Le agradezco que se preocupe por mí, pero es suficiente. Estoy bien, y no es necesario que me cuide.”
“…Quinn, yo solo…”
“Lo sé, pero eso es todo. El horario del almuerzo ya casi termina,” sonreí mientras señalé con mi dedo al reloj que estaba encima de un estante. “su clase está por comenzar, profesora”
“…”
Susan se levantó, mirándome con expresión compleja.
Luego dejo escapar un suspiro.
“…enserio, tan testarudos los adolescentes de hoy.” Ella camino y saco una gaza desde un cajón del mueble. “quédate quieto.” Me dijo, mientras se inclino y me vendo un ligero corte que tenia en mi brazo. Luego me trajo un huelo para el ojo.
La mire con algo de sorpresa.
“Soy una profesora, mi deber siempre será cuidar a mis alumnos. Si necesitas mi ayuda, no dudes en llamarme.” Dijo ella mientras se colocaba las gafas, y caminaba hacia la puerta.
Antes de irse, ella volvió su mirada atrás.
“Y Quinn, aunque tu no quieras, como tu profesora, su bienestar me incumbe te guste o no. En la tarde hablare con el director para suspender a tu hermano. Si el director se sigue ignorando a prestar atención, planeo recurrir a denunciarlo.”
Con esas ultimas palabras, Susan cerró la puerta.
“…” me quede en silencio.
Me rasque la cabeza mientras deje escapar un suspiro.
Me toque la mejilla y deje escapar un gruñido al sentir el ardor del hinchazón.
“maldición… todo por culpa de ese idiota.”
Si nuestros padres se enteran, entonces…
Maldición.
¡no pienses en ello Quinn!
Negué con la cabeza, y saqué mi teléfono inteligente de mi bolsillo.
Deslicé mi dedo por la pantalla y puse un juego para distraer mi mente.
Escapemos de los problemas y sumerjámonos en jugar.
Eso es, juguemos simplemente.
El juego inicio en la pantalla, y comencé a mover mi personaje por el campo de tiros.
El sol de otoño entraba por la ventana.
La suave brisa mecía la cortina de la enfermería.
Mientras jugaba solo en la enfermería, desde la ventana me llegaba el sonido del campus.
Parece que el club de rugby estaba entrenando.
Los gritos del profesor de rugby llegaban hasta allí.
Sintiéndome aburrido, deje el teléfono en un costado y me reacomode en la cama.
Sentí mi cuerpo rígido por los golpes mientras me acomodaba para tomar una ligera siesta.
Justo cuando me disponía a dormir, creí ver que el reloj en el mueble temblaba.
El reloj tembló y cayó desde el mueble.
¿Eh?
Me levante de golpe.
No era solo el reloj, toda la enfermería estaba temblando.
Un… ¡terremoto!
El lugar temblaba caóticamente.
Intenté alcanzar mi teléfono, pero caí al suelo desde la cama.
El tembló sacudía el suelo como si fuese una montaña rusa.
Quise pararme, pero los sacudones a mi cuerpo me hacia chocar contra el escritorio y las paredes.
¡Mierda!
Escuche gritos de toda la escuela.
El terremoto era increíblemente violento.
Note entre las sacudidas, que parte de la pared que unía la puerta con el pasillo al otro lado se rajaba, polvillo caía del techo.
La lampara colgante del techo se movía de un lado al otro.
La luz del sol en la ventana de alguna forma, se sentía distorsiva.
Algo raro estaba ocurriendo afuera.
Intenté alcanzar la ventana para ver que era esa distorsión, pero justo en ese momento, sentí el clac de algo soltándose.
Lo ultimo que alcance a ver, fue la lampara del techo cayendo hacia mi rostro.
Luego de eso, todo fue oscuridad…
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