Capítulo 01: El niño sanador. Ese era el rumor que comenzó a extenderse desde una pequeña región del noreste de la ciudad de Liverpo0ol. En una pequeña aldea aledaña, un niño campesino había despertado la habilidad de [sanación clerical] y había estado ayudando a sanar a todo tipo de pacientes que estuvieran heridos y sufrieran de alguna enfermedad. Un rumor inédito y hasta increíble. Algunos llamándolo como un niño santo. Otros tildando el rumor de una farsa y mentiras. ¿Quién sanaría a los pobres de manera gratis y sin obtener ninguna clase de beneficios? Incluso la iglesia, que también poseía clericós con capacidades de sanación, ayudaba a la gente a cambio de “donaciones”. Nada era gratis en este mundo, todo tenía su precio. Y en vista de esto, no tardaron en aparecer diversas personas que tachaban el rumor de un engaño. Algunos llegando incluso a acusar de que era una trampa para atraer pobres almas en pena y secuestrarlas para ser esclavos. Pero incluso hasta el mas inédito ...
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Mostrando las entradas de agosto, 2025
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PROLOGO: “¡Despierta, Loky! ¡Es hora de continuar avanzando!” Un brusco sacudón me saco del sueño, entreabrí mis ojos para ver el rostro de un hombre de barba desprolija que me miraba con el ceño fruncido. Rápidamente para evitar ser despertado a golpes como había sucedido la primera vez que desperté en este nuevo cuerpo, me reincorpore y me levante. Mis piernas delgadas y mi cuerpo desnutrido tropezaron mientras me atajaba de la pared. “¡Despierten al resto de esclavos!” Otros como yo, esclavos, estaban siendo despertados, algunos despertaban al primer grito otros eran despertado tras una patada en el estómago tras no responder al primer llamado, y otros simplemente ya no despertaban. Sus cuerpos sin vidas no podían levantarse, sus cuerpos incapaces de soportar el duro entorno simplemente perecían y sus almas eran devoradas por la mazmorra. Observando a esas pobres personas, no pude evitar pensar que yo sería como ellos. De hecho, probablemente hubiera tenido el mismo destino si ...
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“Prometo…prometo que conseguiré el dinero para pagar la operación, así que por favor Doctor Medina, debe tan solo un poco más de tiempo.” La voz casi desgarrada por el dolor y suplica resonó en la sala de recepción del hospital. Arrodillado, con su frente tocando el suelo, estaba Loky Grahamm, un joven adolescente de apenas 17 años suplicando frente a varios visitantes sorprendidos por la escena. “T-Tú… mocoso…” los labios del medico del hospital temblaron mientras sus puños se apretaron y su mirada llena de furia observaba la escena del joven suplicante. Viendo como los demás visitantes del hospital estaban sorprendido por la escena, al medico Medina no le quedo de otra que forzar entre sus labios una rígida sonrisa simulando amabilidad, mientras se inclinaba para consolar al joven. “No te preocupes, Joven Loky, el hospital jamás abandonara a un paciente. Nuestros servicios son de alta reputación, nunca permitiremos que uno de nuestros huéspedes sufra de algún percance.” D...
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Capítulo 01: Jacob, el soporte. Nunca fui un chico problemático para mis padres, al menos no me consideraba uno; siempre tomaba en cuenta los consejos de mis padres, asistía a clases rutinariamente, sacaba calificaciones dentro del rango de lo aceptable, y vivía mi vida de manera tranquila y sin causar problemas. Me gustaba quedarme en casa, viendo series y películas, leyendo novelas web y estudiando para el examen de ingreso a la universidad que sería el próximo año. Mi vida era normal, lejos del caótico mundo exterior inundado de noticias de mazmorras apareciendo y gremios acudiendo al rescate. Así es, solía ver noticias como: [¡Informe de último momento! una mazmorra clase E ha aparecido en Akiba, calle 633 a las 900 ¡Aviso! ¡Todos los ciudadanos cercanos a la zona deben evacuar del lugar!] ¿Otro más? Esta semana ya iban 4 portales que se habían abiertos. Fruncí el ceño mientras me recostaba en el sillón del salón de casa, mirando las noticias en el televisor.
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cap 1 “Takayuki-kun, ¿me estás diciendo en serio que ESTE es el resultado de una semana entera de práctica… después de que te ordenara rehacer el dibujo?” Arakaki Reika cruzó las piernas con la solemnidad de un juez y lo miró como si acabara de cometer un crimen contra la humanidad. Yo, Machida Takayuki, un glorioso mangaka novato de apenas 16 años, me encogí en mi asiento como un cachorro castigado. Maldita sea… ¿por qué demonios mi vida se siente como un maldito reality show? En teoría, yo era una promesa del manga. Mi obra maestra: un manga escolar harem-ecchi que mezclaba comedia y… bueno, mucho trasero. En la práctica… mi editor personal estaba a punto de asesinarme con la mirada. Sí, hace dos meses Shūeisha me cazó como si fuera oro puro. Cientos de lectores gritando: “¡Más! ¡Más!” . Y yo sonriendo como un idiota feliz. Ahora, mi “terrible problema existencial”: [Problema detectado: Incapacidad para dibujar ecchi] [Gravedad: Mortal para tu carrera] [Consecuencia: Lecto...
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Prologue . Sleep, wake up, work. Go home, sleep, and repeat. That had been my endless cycle until now. A gray, exhausting existence, with no joy or purpose in life other than being another cog in the productive machinery. Day after day of relentless work, overtime until late at night, had devoured every trace of enthusiasm and strength. I even thought it wouldn't be surprising if people mistook me for a zombie walking down the street. My body, which had once been somewhat chubby, was now thin to the point of fragility (for some, almost bordering on anorexia). Obviously, this alarmed my parents, who had once been proud to see me get my first stable job. “Come with us to Grandpa's house, near the sea.” My mother called me one day in a tone that brooked no excuses. At first, I refused. My sense of responsibility, almost mechanical and cultivated by years of slave labor, stood between me and life itself. But when my mother showed up with my bags packed and the car running in front...
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my head was still a whirlpool of questions and confusion. What on earth was a video game orc doing here? Was I still dreaming? Or had I really died, and this was the afterlife? What I had once dismissed as a dream—the memory of being hit by a truck—now seemed all too real. I had died in the accident, and somehow, I had woken up here. But… where here exactly? As the slightly nervous orc carried me to the water’s edge, I turned my head, desperate for any clue about my surroundings. The horizon stretched endlessly, the ocean glittering under a sun that reflected off the waves like liquid gold. The sky was a pure, deep azure, free of clouds, pollution, or any trace of the modern world. It was the most vivid blue I had seen in years. Beyond the beach, fruit trees swayed gently in the breeze. A small pier jutted into the water, constructed from rough timber and logs. There were no large ships—only a few small boats—and some people were training with wooden spears, flexing their muscles,...
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Sleep, wake up, work. Go home, sleep, repeat. That had been my endless cycle. A gray, exhausting existence without joy or purpose; just another cog in the endless machine of corporate life. Overtime drained every bit of strength I had left, and my body—thin to the point of fragility—finally worried even my mother. One day, she called me with a tone that left no room for excuses: “Come with us to your grandfather’s house by the sea.” At first, I refused. My mechanical sense of responsibility stood in the way of… well, life itself. But when my mother showed up at my apartment door with the car running and the suitcases already packed, I had no choice. And so, I ended up in Siesta Beach, Florida, surrounded by my parents, siblings, uncles, and grandparents, all in swimsuits, basking in the summer sun. For the first time in years, I felt alive. I felt like I still had a family. I realized I had wasted far too much time chasing nothing. What the hell had I been doing with my life? Wor...
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PRÓLOGO (versión revisada) Dormir, despertar, trabajar. Volver a casa, dormir, y repetir. Ese había sido mi ciclo interminable. Una existencia gris, agotadora, sin alegría ni propósito; apenas otro engranaje en la maquinaria del mundo laboral. Las horas extras devoraban mis fuerzas, y mi cuerpo —delgado al punto de la fragilidad— terminó alarmando incluso a mi madre, que un día me llamó con un tono que no admitía excusas: —Ven con nosotros a la casa del abuelo, cerca del mar. Al principio me negué. Mi sentido de responsabilidad, casi mecánico, se interponía entre mí y la vida misma. Pero cuando mi madre apareció con las maletas listas y el coche encendido en la entrada de mi departamento, no tuve escapatoria. Así, terminé en las playas de Siesta Beach, Florida, rodeado por mis padres, hermanos, tíos y abuelos, todos en traje de baño, disfrutando del verano. Por primera vez en años, me sentí vivo. Sentí que todavía tenía una familia. Sentí que había perdido demasiado tiempo persig...
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Capítulo 7 — Capítulo 7 Sinceramente, estaba emocionado mientras baje la colina hacia la pequeña ciudad costera. El sendero descendía serpenteando entre lomas verdes, árboles frutales y mariposas nativas de la isla. Sinceramente, me saco una sonrisa mientras caminaba. Aunque los constantes llamados del anciano que corría tras de mí arruinaban el ambiente. “Vamos, Sebastián, regresa a casa. Estas molestando y arruinas el ambiente.” Me queje, pero el anciano con lágrimas como ríos cayendo por su rostro se aferraba a mi ropa como una babosa mientras mi ceño se fruncia. Cada paso se sentía mas pesado porque el viejo simplemente se dejaba caer, y lo estoy arrastrando. Solté un agotado suspiro, y seguí mi camino —con el anciano arrastrado—, bajé la colina, con cada paso que me acercaba a la ciudad, el viento salado me golpeaba el rostro, fresco y vivo, como si quisiera recordarme que, por fin, era libre de decidir hacia donde ir. Ya no iba a seguir los pasos de mi anterior vida, ahora i...
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⌨ Capítulo 7 – Capítulo 7 Para Erik, hoy el día daba señales de que iba a ser tranquilo. Como siempre. Tras un día de fuertes lluvias, hoy el sol resplandeciente salió desde el norte iluminando la isla, bañando con su luz los tejados y techos de las decenas de casas de adobe que constituían la pequeña ciudad de no más de 200 familias, PollRoyal. En donde el sendero empedrado se curva, antes de perderse entre el viejo bar y las casas de los hermanos Turner, estaba el pequeño y viejo taller de madera de Erik. Adornado con un par de masetas en la entrada vieja, estaba el taller con aroma a resina, aserrín y tiempo. Las paredes, decoradas con herramientas viejas como serruchos, martillos y algunas que otras artesanías y esculturas de madera, decoraban el lugar como antiguas reliquias. Esas viejas herramientas y artesanías hablaban de generaciones pasadas y del largo tiempo que Erik llevaba como el carpintero del pueblo. Podría decirse que desde que construyo esta p...